Cuando vi esta noticia en un canal de televisión mexicano, me pareció increíble. Pensé que se trataba de una broma o de un chiste. En realidad sólo se trata de una de las múltiples y extravagantes situaciones en que los padres, intencionalmente o no, ponen en evidencia a sus hijos, poniéndoles
nombres raros e inusuales.