Tras unas largas vacaciones, llegan las clases y la rutina del hogar vuelve a ser la misma de antes: levantarse temprano, el baño para despabilar, el rápido desayuno y la carrera rumbo a la escuela y el trabajo, pues "se me ha hecho tarde". Si para los adultos el fin de una placentera etapa de ocio y descanso puede causar cierto desasosiego, imagine cómo podrÃa ser para los niños quienes además de privarse del
juego y la distracción, tendrán que volver a clase y reencontrarse con los compañeros, maestros, asignaturas,
deberes y exámenes, en finÂ… toda una carga que va creciendo por dÃa.