Un andaluz diría con su gracejo característico: "Niño, tienes más peligro que McGiver en una ferretería". Efectivamente, hay un tipo de niños que tienen un
carácter asombrosamente aventurero, una desbordante inquietud por la experimentación de nuevas
situaciones de peligro, aún a riesgo de lesionarse. ¡Nada les detiene! Ni las continuas recomendaciones de sus padres ni el instinto de conservación.