¿Te acuerdas la primera vez que has bañado a tu bebé? Yo sí, ¿cómo me lo iba a olvidar? Fue uno de los momentos de mayor ansiedad que hemos pasado mi marido y yo. No sabíamos cómo cogerla, qué teníamos que limpiar, ni cómo hacerlo. Con el tiempo y con la
práctica el baño se fue convirtiendo en una experiencia natural, divertida, maravillosa, y llena de placer para nuestra hija y nosotros.