Ayer fui a visitar a unos amigos a la maternidad ¡se han convertido en padres de un precioso niño! Charlando con el papá, que rebosaba alegrÃa, nos comentaba lo difÃcil de tratar con un niño tan pequeñito, "no sé cómo cogerle en brazos sin arquear
la espalda de esta manera tan incómoda", decÃa. Le parecÃa tan frágil y tenÃa tanto cuidado con su hijo como si tuviera en brazos un jarrón de la dinastÃa Ming.