Una de las primeras recomendaciones que dan los neonatólogos a las madres, son los
baños de sol a los recién nacidos todos los días, especialmente en las primeras horas de la mañana. El propósito es que el bebé comience a sintetizar su propia vitamina D y para ello, como en la fotosíntesis vegetal, el sol es un elemento indispensable.