A muchos padres les resulta difícil disponer de algún momento de soledad o de tiempo para sí mismos en casa. Se desesperan porque su hijo
no quiere jugar solo; no sabe o no quiere entretenerse en su habitación y siempre reclama su atención para que le atiendan o jueguen con él. Esta falta de iniciativa a la hora de
jugar y crear juegos, puede resultarnos agotadora y también preocupante.