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  • Mi bebé sólo quiere estar en brazos
    Todas las mamás sabemos la importancia de coger en brazos a nuestros hijos y de que mantengan un contacto físico con nosotras para sentirse protegidos. Para todo bebé, su mamá es la solución a todos sus males, pero puede pasar que nuestro hijo se acostumbre y no quiera dejarnos ni a sol ni a sombra. ¿Cuándo es razonable cogerles en brazos?
  • A ser mamá también se aprende
    Pese a las mujeres podamos tener más o menos desarrollado nuestro instinto maternal, a ser madre se aprende. Ninguna mujer sabe muy bien lo que le espera y cómo debe actuar cuando tiene a su bebé recién nacido en sus brazos. Es lógico que sintamos inseguridad o que nos veamos desbordadas, en un principio, ante las exigencias de nuestra nueva situación.
  • ¿Cuándo un niño es bruto o es pendenciero?
    A veces, no distinguimos entre el niño bruto y el niño pendenciero o agresivo. Entendemos por niño bruto aquel tiende a jugar con los amigos con mucho contacto físico, casi atolondradamente, sin percatarse de posibles peligros, aquellos niños (normalmente, varones) a los que las 'luchas', las carreras o competiciones son un juego más o aquellos que, por no controlar bien su cuerpo, tratan torpemente a sus compañeros de juego.
  • Madre divorciada: no debe ser mamá y papá a la vez
    En todas las familias hay un reparto de papeles entre los padres. Tanto la madre como el padre tienen un cometido en el proyecto común de formar una familia y los hijos se benefician y nutren de la diferente personalidad y aportación de sus padres. A veces, suele ocurrir que después de una separación, la madre (que suele convivir con los niños) intenta compensar o suplantar de alguna manera la ausencia del padre en el hogar familiar con la aparente y sana intención de que su hijo no se resienta con los cambios en la relación con el padre.
  • El miedo a la oscuridad de nuestros hijos
    Todos hemos tenido miedo a la oscuridad o al menos intentamos evitarla, aunque sólo sea por el motivo de que podemos tropezarnos o golpearnos accidentalmente. La falta de referencias visuales nos altera bastante, pensar en ello quizás haga que veamos con más normalidad el hecho tan común de que nuestros pequeños tengan temor a encontrarse en algún sitio a oscuras. El miedo a la oscuridad es uno de los temores más ancestrales y universales.
  • Lo bueno y lo malo de estar embarazada
    Si tuviéramos que poner en una balanza lo bueno y lo malo de estar embarazada, acabaríamos con un buen número de cosas a ambos lados, aunque sin duda, todas coincidiríamos en que, aún en igualdad de condiciones, siempre pesa más lo bueno.
  • ¿Tu hijo tiene miedo? Ayúdale a superarlos - III
    Aunque al principio parezca tan difícil ayudar a los pequeños de la casa a que superen sus miedos, con el paso del tiempo ya veréis que todo el esfuerzo llegará a buenos resultados, desde cuando enfrentemos sus miedos a su lado, y no les ignoremos o les dejemos de lado.
  • ¿Tu hijo tiene miedo? Ayúdale a superarlos II
    A los miedos de los niños no debemos sobrevalorarlos ni quitarles importancia. Lo mejor que pueden hacer los padres es ayudar a sus hijos a identificar sus miedos, y a combatirlos, con mucho cariño y paciencia.
  • ¿Tu hijo tiene miedo? Ayúdale a superarlos - I
    ¿Quién no ha sentido miedo alguna vez? Esta sensación desagradable cuando se percibe un peligro real o irreal, también la experimentan los niños, entre los tres y los seis años. A medida que ellos van experimentando nuevas sensaciones y cosas, algunas les parecerán estimulantes pero habrá otras que seguramente despertarán un sinfín de temores en ellos.
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