La expresión
¡están para chuparse los dedos! no encaja para nada en el problema que arrastran muchos padres que desean quitar el mal hábito de chuparse los dedos a sus hijos. Es que el chuparse los dedos no siempre es una consecuencia de una buena y bien preparada comida, en un determinado momento. Algunos niños pueden
chuparse los dedos durante años, y no porque sus dedos todavÃa puedan llevar restos de comida, sino por un simple hábito que adquirieron. Se sienten cómodos y aliviados al succionar sus dedos, pero sus padres se tiran de los pelos en la tentativa de frenar esta costumbre y evitar asà males mayores.