Todos hemos tenido
miedo a la oscuridad o al menos intentamos evitarla, aunque sólo sea por el motivo de que podemos tropezarnos o golpearnos accidentalmente. La falta de
referencias visuales nos altera bastante, pensar en ello quizás haga que veamos con más normalidad el hecho tan común de que nuestros pequeños tengan temor a encontrarse en algún sitio a oscuras. El miedo a la oscuridad es uno de los temores más ancestrales y universales.