Como habrá pasado hoy en muchos hogares,
la vuelta al cole nos empujó de la cama más temprano. Nos despertamos con ¡unas ganas! y ¡unas prisas! Cuando me levanté, mi hija ya estaba vestida, y nos esperaba para
desayunar. A la puerta de su cole, le aconsejé que tuvieras un buen día, que disfrutara, y poco más. Mientras esperaba que ella entrara, los comentarios de otros padres me hicieron recordar que en años anteriores, yo la cargaba de consejos y recomendaciones. Al fin y al cabo, así somos los padres.