"¡Es un plomo!" Con esa frase la vecina sentenció a un niño que no paraba de atormentar a sus padres. "¿Venenoso?", le preguntó mi amiga, maestra de química de nivel medio. "No, pesado", le respondió. "Pues el plomo debería conocerse más por su efecto perjudicial sobre la salud que por su
peso específico", enfatizó.