Ombligo

Ombligo

Cuando vemos a nuestro recién nacido por primera vez, nos llama enormemente la atención: parecen viejecitos arrugados, peluditos, grasientos, colorados, con la mirada perdida... pero no nos importa, es nuestro niño/a, ¡no hay criatura más suave y maravillosa sobre la tierra! Eso sí, lo del ombligo me supera...
Ayer fui a visitar a unos amigos a la maternidad ¡se han convertido en padres de un precioso niño! Charlando con el papá, que rebosaba alegría, nos comentaba lo difícil de tratar con un niño tan pequeñito, "no sé cómo cogerle en brazos sin arquear la espalda de esta manera tan incómoda", decía. Le parecía tan frágil y tenía tanto cuidado con su hijo como si tuviera en brazos un jarrón de la dinastía Ming.
Existe la creencia de que la apariencia del ombligo, ese puntito que nos distingue a los mamíferos y que se ha puesto de moda exhibir, está determinada por la forma en que los médicos o comadronas nos pinzan y cortan el cordón umbilical o "tripa" que nos une a nuestras madres hasta el momento del nacimiento. Pero no es así.
El ombligo del bebé debe estar seco, protegido, y libre de infección
Para qué sirve guardar la sangre del cordón umbilical de los bebés

Especial

TV para padres

Mujer

GuiaInfantil.com es la web líder en audiencia en la categoria Familia y Estilo de Vida. Datos auditados por OJD.
GuiaInfantil.com (Bebês), GuiaJuvenil.com (Adolescentes), GuiaDog.com (Perros), Superfurgoneta.com (Furgonetas) y Diario Femenino.
Polegar Medios © 2009. Todos los derechos reservados. Licencia SGAE SGAERRDD5/267/02090210