Beber agua del grifo es un hábito sano y barato adoptado hace años en muchas ciudades importantes como Madrid y
Nueva York, como medida de ahorro y para disminuir el consumo de agua embotellada que contamina y no protege el medioambiente. Sin embargo, un grupo de investigadores, en Reino Unido, acaba de revelar que el agua del grifo no es recomendable para las mujeres que están embarazadas. Las que consumen agua del grifo durante el embarazo pueden dar a luz a niños con problemas cardíacos, con defectos cerebrales graves, o con paladar o
labio leporino.