¡Esto sí que fue un milagro! Un bebé de apenas 18 meses sobrevivió a una caída de 11 metros de altura gracias a que
el pañal que usaba se enganchó a unas de las púas de acero que sobresalían de un muro, y lo dejó colgado a unos dos metros del suelo de un patio, amortiguando después su
caída cuando el pañal se abrió por completo. El bebé en cuestión está vivo y se recupera en el hospital de la fractura de una costilla y de la pierna izquierda, al lado de sus padres, que llevaron un buen susto, mientras la policía investiga si se trata de un caso de negligencia familiar.