Los niños son incansables e inagotables principalmente
en las vacaciones. Juegan en el patio, en el jardÃn o en el
parque, van a la
piscina, a la
playa o de paseo con sus padres, tÃos o
abuelos, ven la tele o van al cine, juegan a la PlayStation, a la Nintendo, y no se a cuántas cosas más, pero llega un momento, claro, en que no tienen nada qué hacer, y empiezan a repetir una y otra vez: "Mamá, que me aburro…"