No hay nada más incómodo, más molesto y preocupante para los padres que vieren que su bebé, después de una toma de leche o de una
papilla, vomite todo lo que ha ingerido.
El reflujo gastroesofágico, como es más conocida esta dolencia parece que ahora tiene una solución muy práctica: Una cuna diseñada especialmente para evitar que los bebés echen toda la comidita para fuera después de comer.