Una madre no sabe qué hacer porque en la escuela, la maestra le dijo que su hijo es muy inteligente, audaz, pero que tiende a inclinarse
a jugar más con niñas que con niños. Otra mamá también tiene la misma preocupación. Su hijo, desde los cuatro años de edad, le dice que le gustaría ser niña, no le gusta
el fútbol, baila afeminado y está siempre pendiente de lo que hacen las niñas, y las imita.