¡Es tan habitual que los niños no quieran
dormir solos! Ya pueden estar rotos de cansancio o
llorando a lágrima viva que de ninguna manera consentirán en quedarse en su cunita. La
cuna parece que les provoca la misma aversión que una máquina de tortura, ¿será que tienen púas afiladas en el
colchón o barrotes electrificados? Para algunos bebés, así parece. Pero hay remedio para todo, donde se ponga la gran "zarpa" de papá, la mano o el olorcito de mamá, y el calorcito y bienestar de su
compañía que se quite lo demás.