Estamos siempre con lo mismo, y la impresión que me da es que a los niños no les interesa
jugar más con el balón, al parchís, a las muñecas, ni a la comba, porque entre tantos aparatos que la tecnología lanza al mercado, orientados especialmente a ellos, supongo que los juguetes tradicionales, los de toda la vida, se acumularán en las estanterías de su
habitación. Ahora, los niños de 6 a 12 años pueden tener un ordenador, y de los
de verdad sólo para ellos, un portátil con casi todas las funciones que tienen los portátiles para adultos.