Parece ser que la hiperactividad ha vuelto a estar de moda. Después de que Michael Phelps, ganador de ocho medallas de oro en
natación, considerado el mejor atleta de las Olimpiadas de Pekín, declarara que ha sido un niño hiperactivo, parece ser que muchas familias que conviven con este síndrome pasaron a ver alguna esperanza al final del túnel. Sin embargo, cuando Phelps afirmó haber tomado ritalín, un medicamento psicoestimulante prescrito para el
tratamiento de niños con TDAH, otros focos, los de la estupefacción, fueron direccionados a su trayectoria.