Ya falta muy poco para Halloween

Halloween, la fiesta más terrorífica del año llega a nuestros hogares, al corazón de nuestros niños y al paladar de toda la familia porque cada vez hay más dulces para degustar en la noche de Halloween. La organización de la fiesta, los disfraces y el maquillaje, la decoración de la casa y la preparación de escalofriantes recetas mantendrá ocupadas a las familias estos días.

Halloween, una fiesta para niños

Celebrar Halloween con niños.

Aún recuerdo la cara y el susto que se llevó mi hijo pequeño cuando apareció por primera vez su hermano en la habitación con el disfraz de muerte y la máscara puesta. Le temblaban hasta las piernas y rompió a llorar en un llanto desconsolado. Sólo tenía 18 meses y aún no sabía nada de Halloween. El ambiente oscuro, los disfraces y las máscaras le daban mucho miedo y tuvieron que pasar varios años hasta que superó aquello. Ahora le encanta disfrazarse como a todos los niños. Su disfraz favorito es el de brujo, que le gusta sobre todo por el sombrero picudo y la peluca que lleva, una melena gris con la que dice que parece un anciano.

Los maquillajes rojos, sangrientos, propios de los dráculas o los vampiros no son para él, pero disfruta viendo como chorrea el pintalabios en la carita en sus amigos, unos amigos que se convierten en competidores la noche de difuntos, ya que es tradición recorrer las casas de los vecinos para obtener caramelos y dulces. Así, a la voz de truco o trato, en la fiesta de Halloween todos los niños salen de casa con una bolsa, que pronto llenarán con los obsequios de los vecinos. 

Y es que Halloween es una fiesta para los niños y los padres no tienen ningún inconveniente en trabajar para pasárselo también fenomenal en la organización de la fiesta. El año pasado, con unas luces de neón y un montón de cartulinas blancas construimos una decoración de lo más terrorífica para Halloween. Dibujamos y recortamos un montón de esqueletos y calaveras sobre la cartulina blanca que luego, iluminadas con las luces de neón, daban un escalofrío de muerte. Los padres más mañosos dibujaron la cara de Freddy, el rostro de varios vampiros y varios fantasmas con un arte espantoso y el resto de la decoración se completó con arañas de papel y telarañas realizadas con spray. Numerosas velas encendidas y encerradas en calabazas cubrían las mesas donde había palomitas sangrientas, galletas de Halloween y pasteles de calabaza.

La música tenebrosa completaba el ambiente y para que todo estuviese envuelto de más misterio todavía, un padre convertido en el mismísimo Drácula, iba formando grupos de tres niños para mostrarles nuestro particular pasaje del terror. Así, cada grupo, salía de allí más aterrorizado que el anterior, pero con tal sonrisa en los labios, que todos los niños en la cola se apiñaban por no perder su sitio para entrar y disfrutar de aquel escenario infernal.  

Este año tenemos mucho trabajo por delante para superar el éxito del año pasado, pero creo que con un poco de imaginación, todo se puede conseguir. Halloween es una fiesta importada, pero cada año es más nuestra por divertida y excitante. Anímate y lo pasarás terroríficamente bien.  

Marisol Nuevo.