Qué pasa en el cerebro de los niños al sentir celos de sus hermanos

Así reacciona el cerebro de los niños celosos ante la llegada de un hermanito

Melina Núñez Martín
Melina Núñez Martín Psicóloga general sanitaria

Todos sabemos que los celos infantiles surgen cuando el niño percibe una situación como amenazante para el vínculo que mantiene con sus padres o figuras de apego, como los abuelos. Por ejemplo, tras el nacimiento de un nuevo bebé. Pero, ¿por qué se produce esta conducta celosa? ¿Qué pasa en el cerebro de los niños cuando sienten celos de sus hermanos?

Buscamos las causas para comprender mejor a qué se deben algunas de las conductas disruptivas (rabietas, llamadas de atención, comportamientos infantiles…) de nuestros hijos. A menudo no sabemos si realmente se dan por celos o, en cambio, son consecuencia de la sintomatología de un trastorno, falta de normas y límites, de alguna situación muy específica o el temperamento del niño.

Cuando los niños están celosos de sus hermanos

El cerebro de los niños al tener celos de sus hermanos

Cuando nuestro hijo siente celos, tiene que enfrentarse a emociones desagradables como la rabia, frustración, tristeza… Cuando son más pequeños (a los 3 o 4 años) predomina su cerebro emocional frente al racional, pues a esas edades aún no han desarrollado ni madurado su cerebro racional. No tienen estrategias para canalizar todas esas emociones desagradables. En cambio, los más mayores, a partir de los 6 años aproximadamente, empiezan a ser capaces de entender y racionalizar las pautas o las conversaciones que tenemos con ellos. De manera que, es una buena oportunidad para que aproveches y eduques su inteligencia emocional.

Aprender a manejar sus emociones forma parte su desarrollo emocional. Eso sí, adaptando este aprendizaje al desarrollo evolutivo de cada niño. No podemos enseñar las mismas estrategias para regular sus emociones a un niño de 4 años que a uno de 7 años, por ejemplo, pues las capacidades y habilidades son diferentes. Al igual que no mantenemos la misma conversación con un niño de 4 que con uno de 7, pues sabemos que su capacidad de comprensión son diferentes.

La reacción del cerebro de los niños al tener celos de sus hermanos

Debido a la carga emocional que llevan acompañados los celos infantiles, destacamos, a nivel cerebral, el sistema límbico como el más relevante en estas reacciones. Dentro de este sistema, la principal estructura involucrada es la amígdala.

Para quien no conozca lo que es la amígdala, se trata de una estructura subcortical que se encuentra en la parte interna del lóbulo temporal medial de nuestro cerebro y tiene un papel muy importante en el aprendizaje durante la infancia porque su principal función es controlar nuestras emociones y sentimientos en el cerebro. Es clave en nuestra supervivencia porque integra todas nuestras emociones y sus conexiones son las encargadas de nuestras reacciones emocionales.

Pero, ¿qué ocurre en el cerebro de los niños cuando sienten celos? Cuando el niño percibe a su hermano como algo amenazante 'para su supervivencia', su amígdala se activa para alejarle de ese peligro. En este caso, su hermano no es un peligro real, pero para nuestro hijo sí lo es porque le aleja de sus figuras de apego y por tanto, se defiende con conductas como rechazar al hermanito, pellizcarle, empujar, dar manotones y enfadarse con la mamá o el papá cuando están con el hermanito, llorar para llamar su atención o incluso, realizar conductas regresivas (infantiles) que no son propias de su edad como ponerse el chupete de su hermano o volver a hacerse pipí en la cama. Buenas o malas, al final son estrategias que nuestro hijo utiliza. Por eso, insistimos que es un momento ideal para trabajar su inteligencia emocional y ayudar a madurar a su cerebro emocional.

Conductas cerebrales de los niños celosos

¿Y qué podemos hacer los padres?

Antes de terminar, me gustaría mostraros algunas estrategias que se pueden llevar a cabo para tratar los celos de nuestro hijo de la mejor manera. Para ello, recurro a las recomendaciones de Álvaro Bilbao, doctor en Psicología y Neuropsicólogo.

Este especialista apunta a la necesidad de involucrar al hermano mayor para que se sienta como un gran ayudante de sus papás en tareas que realizan al hermanito. Se le puede hacer partícipe, por ejemplo, del momento del baño o se le puede pedir que nos vaya alcanzando la ropita que le vamos a poner al bebé. De esta forma, nuestro hijo activará su región orbitofrontal del cerebro. Esta se activa cuando cuidamos a otra persona y es un buen antídoto frente a sus miedos, pues le permitirá:

1. Establecer poco a poco el vínculo con su nuevo hermanito.

2. Y a la vez, pasar más tiempo con mamá o papá.

¿No te parece una buena estrategia para ayudar a su cerebro?