Qué hacer si el niño tiene un comportamiento regresivo

Niños que vuelven a hacerse pis, hablan como bebés o se chupan el dedo

Que el bebé vuelva a hacerse pis después de varios meses en que no usaba pañales; que hable como un bebé cuando ya era capaz de articular varias frases, que rechace alimentos que comía sin problema pueden ser síntomas en el niño de lo que se conoce como comportamiento regresivo.

Significa una especie de marcha atrás en el niño respecto a etapas del desarrollo que ya había atravesado.

Por qué algunos niños muestran un comportamiento regresivo 

Comportamiento regresivo en niños

Para comenzar debes saber que el desarrollo de los niños no es absolutamente lineal y que existan avances, estancamientos y retrocesos está dentro de lo esperable. 

Lo que es claro es que lo que permite el desarrollo es la sensación de seguridad provocada por los adultos que rodean al niño. El comportamiento regresivo está ligado a situaciones del entorno, y a fantasías internas que se activan a partir de ellas, provocando en él sensaciones de inestabilidad.

El niño busca de forma inconsciente “regresar” a una etapa en donde se sentía más seguro y a través de este comportamiento regresivo muestra que algo lo está angustiando.

Además de los mencionados: que el niño se vuelva a hacer pis o que hable como un bebé, también  son ejemplos de comportamiento regresivo el chuparse el dedo, pedir biberón en lugar de tomar en vaso, pedir ayuda para vestirse o ir al baño o despertarse varias veces en la noche. 

Cómo actuar si el niño tiene un comportamiento regresivo 

¿Qué puede ser el desencadenante de este tipo de comportamiento regresivo? La llegada de un hermanito, una mudanza, separación de los padres, el fallecimiento de un familiar, un cambio de colegio, la llegada de los abuelos a vivir junto a la familia, etc. Qué debemos hacer ante una regresión en la infancia:  

- En estas situaciones debemos ser pacientes, intentar transmitir cariño y seguridad y no querer forzar al niño a volver al comportamiento anterior rápidamente.

- Hablar con el niño. Ellos entienden aún que no puedan expresar sus sentimientos. Decirle que saben que está angustiado por tal situación y que los seguimos queriendo y apoyando.

- Evitar gritarles y regañarlos en exceso y también evitar ser indiferentes ante la situación.

- Proponerle juegos y actividades en conjunto, leerle cuentos.  

- No mostrarse tensos sino comprensivos.

- Y por supuesto, consultar a un profesional si la situación persiste luego de varias semanas.