Dictados para niños de todas las edades

Textos para hacer dictados a los niños de primaria

Alba Caraballo Folgado

La importancia del dictado es fundamental, sobre todo en la Educación Primaria, donde los niños están fijando las reglas ortográficas y sentando las bases del aprendizaje de la escritura.

Algunas reglas ortográficas son mucho más difíciles en español para los niños que otras: la de la H, la B y la V, la G y la J. Por ello, la mejor forma de aprenderlas es practicando mucho. Con estos dictados para niños de todas las edades podrás ayudar a tu hijo o a tu alumno a mejorar sus conocimientos de gramática.

Dictados para niños de 6 años

Dictados para niños según su edad

Son dictados muy cortos ideales para trabajar las letras por separado. Es importante que en esta etapa no cansemos demasiado al niño y hagamos de ella una actividad divertida. 

- La abuela de Víctor toma un vaso de leche con un bizcocho.

- Mi hermano se sienta en una hamaca azul y come helado de chocolate.

- Papá piensa plantar un pino frente al porche.

- El pelo de la tía Lili es largo y brillante, lo lava cada día, con lavanda y jabón.

- Jorge sale sigiloso por el jardín para jugar con Gabriel al golf.

- El miércoles rompí mi mochila al caer en la montaña.

- Carmen cepilla el zapato con la luz encendida.

- En la fiesta de Felipe tomé muchas fotos de su famosa fuente de delfines.

- Quique come queso sentado en la moqueta de su casa.

- El ratón Rigoberto corre por la carretera para ver a su prima Rita.

- Si sale el sol me pongo el sombrero y me siento en una silla bajo la sombrilla.

Dictados para niños de 7 años

En esta etapa, los niños ya conocen la grafía de cada letra por lo que han de perfeccionar su escritura: 

- A Bernardo el elefante, le gusta tanto jugar al balón que, cada viernes llama a su amiga la jirafa Maruja, a su vecino el burro Carmelo y a su prima la golondrina Valentina. De uno a otro pasan el balón, el elefante lo lanza con la trompa, la jirafa lo hace resbalar por su cuello, el burro le da una coz y la golondrina aletea mientras lo impulsa con sus pequeñas patas.

- La bruja Helena, un hechizo quiso hacer. Ató un hilo a la pata del búho y en un hipopótamo lo quiso convertir, pero el búho, hábil como un zorro, huyó volando hasta su hogar en lo alto de un árbol y escondió tras una enorme hoja, la bruja Helena no lo pudo encontrar.

- Gabriela quería tocar la guitarra, pero su gato Torcuato, le había roto una cuerda. Así que decidió jugar con su tortuga, pero estaba entretenida con el gusano. Gabriela, enojada, se puso su gorro, sus guantes y su abrigo y salió al jardín, donde sacó una galleta y un jugo y de nuevo se sintió feliz.

Dictados para niños de 8 años

Ya podemos realizar dictados más largos a los niños y, siempre, repasar con ellos las palabras que escribieron mal: 

- Mario quería ser cocinero, tan claro lo tenía que, cada día, le pedía a su madre ayudarle en la cocina. Huevos rotos al plato, pastel de chocolate, pescado con patatas... Mario aprendía a elaborar distintas recetas y todas ellas, las apuntaba en un pequeño librito para no olvidarlas nunca. Un buen día quiso hacer una receta él solo y dar una sorpresa a su madre. Sacó harina, azúcar, huevos, leche y un ingrediente secreto. Pasó una larga tarde en la cocina y elaboró el bizcocho más rico que jamás nadie había probado. Tan rico estaba que todos le pedían la receta, pero Mario, prefirió guardarla en su pequeño librito y jamás revelar el secreto del bizcocho.

- Nicolás quería ser astronauta y desde bien pequeño comenzó a leer muchos libros sobre misiones espaciales y cohetes. Cada noche, apagaba la luz de su habitación antes de dormir y contemplaba las estrellas, pensando que un buen día navegaría entre ellas y descubriría nuevos planetas. Tanta prisa tenía que no pudo esperar a hacerse mayor y comenzó a construir un cohete con los trastos viejos que tenía su padre en el garaje. Motor aerodinámico, fuselaje, paracaídas, fuselaje a prueba de meteoritos... Tardó varios meses y cuando estuvo listo, sólo le quedaba preguntar a sus padres si podía ir al espacio.

Dictados para niños de 9 años

Podemos dejar al niño el texto original para que él mismo se puede corregir y compruebe qué fallos tuvo: 

- Pensó un día un lobo cambiar su apariencia para así facilitar la obtención de su comida. Se metió entonces en una piel de oveja y se fue a pastar con el rebaño, despistando totalmente al pastor.

Al atardecer, para su protección, fue llevado junto con todo el rebaño a un encierro, quedando la puerta asegurada.

Pero en la noche, buscando el pastor su provisión de carne para el día siguiente, tomó al lobo creyendo que era un cordero y lo sacrificó al instante. 

Moraleja: Según hagamos el engaño, así recibiremos el daño.

(Lobo con piel de cordero - Esopo)

- Hace muchos años vivía un Emperador que gastaba todas sus rentas en lucir siempre trajes nuevos. Tenía un traje para cada ocasión y hora de día. La ciudad en que vivía el Emperador era muy movida y alegre. Todos los días llegaban tejedores de todas las partes del mundo para tejer los trajes más maravillosos para el Emperador.

Un día se presentaron dos bandidos que se hacían pasar por tejedores, asegurando tejer las telas más hermosas, con colores y dibujos originales. El Emperador quedó fascinado e inmediatamente entregó a los dos bandidos un buen adelanto en metálico para que se pusieran manos a la obra cuanto antes.

(El traje del emperador - Hans Christian Andersen)

Dictado para niños de 10 años

- En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino. 

Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera.

(Miguel de Cervantes - El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha)

- Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negros. Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: '¿Platero?', y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal. Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas, mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel.

(Platero y yo - Juan Ramón Jiménez)