Cuentos para niños de Hans Christian Andersen más populares y clásicos

Lee junto a tu pequeño estos cuentos cortos infantiles de Hans Christian Andersen que son todo un clásico

Fabiola Hernández Pérez, Periodista y editora
En este artículo
  1. Cuentos cortos de Hans Christian Andersen para niños más populares
  2. Más cuentos de Hans Christian Andersen especiales para niños
  3. Otros cuentos clásicos infantiles de Hans Christian Andersen

Seguro que conoces el nombre de Hans Christian Andersen, y no es para menos, es uno de los autores de cuentos infantiles más importantes de todos los tiempos. Este escritor danés tuvo una infancia solitaria y triste, algo que se plasma en algunos finales de sus cuentos. Sin embargo, pese a que su vida no fue fácil, sus relatos han calado en generaciones de lectores y forman parte de la literatura clásica infantil. Aquí los cuentos para niños de Hans Christian Andersen más populares y clásicos.

Cuentos cortos de Hans Christian Andersen para niños más populares

Estos son los 3 cuentos más importantes y reconocidos que escribió Hans Christian Andersen, para que puedas leerlos en voz alta a tus hijos, además te daremos otros títulos en una versión sintetizada.

Más cuentos de Hans Christian Andersen especiales para niños

Cuentos de Andersen para niños

A continuación, te dejamos una versión breve de los cuentos más conocidos del autor danés, estamos seguras que tu pequeño querrá que se los leas cada noche:

El patito feo - Cuento corto infantil sobre la autoestima

En una hermosa mañana de verano, los huevos que habían empollado la mamá Pata empezaban a romperse, uno a uno. Los patitos fueron saliendo poquito a poco, llenando de felicidad a los papás y a sus amigos. Estaban tan contentos que casi no se dieron cuenta de que un huevo, el más grande de todos, aún permanecía intacto.

Todos, incluso los patitos recién nacidos, concentraron su atención en el huevo para ver cuándo se rompería. Al cabo de algunos minutos, el huevo empezó a moverse. Pronto se pudo ver el pico, luego el cuerpo, y las patas del sonriente pato. Era el más grande, y para sorpresa de todos, muy distinto de los demás. Y como era diferente todos empezaron a llamarle el Patito Feo.

La mamá Pata, avergonzada por haber tenido un patito tan feo, le apartó con el ala mientras daba atención a los otros patitos. El patito feo empezó a darse cuenta de que allí no le querían. Y a medida que crecía, se quedaba aún más feo, y tenía que soportar las burlas de todos. Entonces, en la mañana siguiente, muy temprano, el patito decidió irse de la granja.

Un día, al pasar por un estanque, vio las aves más hermosas que jamás había visto. ¡Eran cisnes! Y eran elegantes, delicadas y se movían como verdaderas bailarinas, por el agua. El patito, aún acomplejado por la figura y la torpeza que tenía, se acercó a una de ellas y le preguntó si podía bañarse también en el estanque. Y uno de los cisnes le contestó:

- Pues, ¡claro que sí! Eres uno de los nuestros.

Y le dijo el patito:

- ¿Cómo que soy uno de los suyos? Yo soy feo y torpe, todo lo contrario a ustedes. Ustedes son elegantes y sus plumas brillan con los rayos del sol.

Y ellos le dijeron:

- Entonces, mira tu reflejo en el agua del estanque y verás cómo no te engañamos.

El patito se miró y lo que vio le dejó sin habla. ¡Había crecido y se había transformado en un precioso cisne! Y en este momento, él supo que jamás había sido feo. Él no era un pato sino un cisne. Y así, el nuevo cisne se unió a los demás y vivió feliz para siempre.

Cuento, La reina de las nieves

Cuento infantil sobre la amistad - La reina de las nieves

Érase una vez un duende perverso que creó un espejo mágico incapaz de reflejar la bondad de las personas, devolviendo imágenes distorsionadas y terroríficas. El duende llevó el espejo al cielo para escandalizar a los ángeles, quienes se vieron reflejados como horrorosas criaturas diabólicas. Ante el terror de los ángeles, el espejo cayó a la tierra rompiéndose en millones de pequeños fragmentos de cristal.

Años después, dos niños que eran muy amigos, Kay y Gerda, escuchaban a la abuela de la niña contarles la historia de la Reina de las Nieves, ama y señora de las Abejas de Nieve, capaces de helar a cualquier incauto que cayera bajo el filo de sus aguijones. Las abejas forman un gran enjambre, aunque ella es la abeja blanca más grande.

Una noche al pequeño Kay se le metió en su ojo uno de los fragmentos del espejo del perverso duende. Desde ese mismo instante no volvió a ser el mismo y finalmente, un día la Reina de las Nieves se lo llevó. Al ver Gerda que Kay no regresaba salió a buscarle y tras un largo viaje lleno de aventuras y desventuras llegó al palacio de la Reina de las Nieves.

Dentro de un lago helado estaba Kay, Gerda lo abrazó y comenzó a llorar. Sus lágrimas cayeron sobre el pecho de Kay y llegaron hasta su corazón helado consiguiendo derretirlo. Le dio un beso en las mejillas y éstas enrojecieron. Lo besó en las manos y en los pies y Kay empezó moverse. La pequeña lloró de nuevo de alegría y sus lágrimas lograron que el cristalito que Kay tenía en el ojo desde hacía tiempo por fin saliera.

Los dos estaban tan contentos los dos que no podían dejar de abrazarse, reír y llorar de alegría. Al llegar a su ciudad se dieron cuenta de que nada había cambiado. Salvo por un pequeño detalle, y es que se habían convertido en personas adultas. Las rosas del canalón habían florecido y junto a ellas estaban las dos sillitas en las que solían sentarse. De modo que allí decidieron sentarse los dos adultos, que en el fondo, seguían siendo niños en su corazón.

Cuento, La princesa y el guisante

La princesa y el guisante - Cuento corto sobre las apariencias

Érase una vez un príncipe que no era feliz, pues no lograba encontrar una princesa con quien casarse. Sin embargo, en lo más profundo de su corazón intuía que en alguna parte, antes o después, la encontraría. Una noche, hubo una tormenta terrible. El príncipe se había ido a dormir, mientras el rey y la reina leían en la planta baja. El viejo rey sintió un escalofrío y acercó su silla al fuego, cuando se oyó un golpe en la puerta, y luego otro más fuerte.

El rey se apresuró hacia la entrada, quitó todos los cerrojos y abrió. Una ráfaga de viento llenó el vestíbulo de aguanieve, mientras un relámpago iluminaba la estancia. Allí, en la puerta, en medio de la tormenta, se encontraba una hermosa joven. Su vestido estaba empapado y sus zapatos cubiertos de barro. Sus cabellos largos y dorados chorreaban agua sobre sus hombros.

Era una princesa, pero ni el rey ni la reina lo creían. La reina pensó: 'Pronto averiguaré si es una princesa de verdad o no', por lo que dispuso que las doncellas arreglaran uno de los aposentos para la joven. Primero quitaron toda la ropa de la cama de una de las habitaciones para huéspedes. Luego, la reina colocó un guisante seco debajo del colchón. 

Sobre ese colocaron otros veinte colchones, acomodados para que una persona normal pudiera dormir sobre él con absoluta comodidad. La niña subió a los aposentos, se puso un camisón y tuvo que usar una escalera para trepar a su cama. Durante la noche cesó la tormenta. A la mañana siguiente, cuando la bella huésped bajó a desayunar, la reina sonrió para sus adentros.

- ¿Cómo ha dormido, mi querida princesa?, le preguntó mientras la joven se sentaba a la mesa.

- Lamento decir que no he dormido nada bien. Siento parecer descortés, pero es que aun con todos esos colchones me sentía muy incómoda, era como si estuviera acostada sobre un guijarro.

- ¡Entonces eres una princesa de verdad!, exclamó la reina.

Sólo una auténtica princesa puede sentir la molestia de un guisante, colocado debajo de veintiún colchones. Así, el joven príncipe supo inmediatamente que ella era la esposa con la que él había soñado.

Otros cuentos clásicos infantiles de Hans Christian Andersen

Más cuentos clásicos para niños

Cerramos nuestra lista con estos cuentos que quizá sean los menos conocidos, pero igual de importantes en la trayectoria del escritor danés:

  • El traje nuevo del Emperador. Es un cuento clásico muy popular que narra la historia de un emperador que fue estafado al comprar unas telas, pero nadie se atrevía a decirle la verdad, hasta que al fin un niño consiguió que 'abriera los ojos'. La versión de este cuento invita a reflexionar con tu hijo sobre el mensaje del cuento: no creas lo que todos te dicen y tal vez hay quien no se atreve a decir la verdad. Valora a las personas que tienen el coraje de decir lo que piensan.
  • Las zapatillas rojas. Lee a tus hijos este cuento, para que aprendan los valores básicos de la bondad y humildad. Son muchos los cuentos infantiles que han deleitado a niños y niñas de todo el mundo, generación tras generación. Sin dudas, este cuento les hará reflexionar acerca de la obediencia, cuando la pequeña protagonista no hace caso a su benefactora a la hora de comprar un calzado más apropiado y decidir comprar unas zapatillas rojas encantadas.
  • Las habichuelas mágicas. Este cuento infantil trata de valores esenciales como el coraje, la valentía, la humildad, el esfuerzo y la bondad. Con este cuento los niños pueden reflexionar sobre el uso del ingenio para resolver los problemas. Conozcan a Periquín, un niño muy valiente que no escatimó ningún esfuerzo para desafiar a un gigante tras plantar unas habichuelas que lo llevaron a un mágico castillo en el cielo.

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