La no elección del señor Rabbit. Cuento sobre la envidia y los celos

Cuento infantil corto para trabajar también la competitividad

Azucena Zarzuela
Azucena Zarzuela Periodista y escritora de cuentos

Los celos y la envidia son emociones que muchas veces no se pueden evitar y que se muestran por igual en mayores y en niños. Para que el pequeño las entienda, las comprenda y, sobre todo, para poder trabajarlas con él, ¿por qué no ponerle un ejemplo muy gráfico a través del relato de un cuento corto?

La no elección del señor Rabbit cuenta la historia de un conejo muy sabio que es sabedor de que vivir en un ambiente donde impera la competitividad solo lleva a generar más celos y más envidias y, también, mucha frustración. ¿Quieres conocer su historia? Descubre cómo este simpático personaje hace frente a este tipo de emociones tan negativas y bastante frecuentes en niños a partir de los 3 años de edad. 

Cuento sobre la envidia y los celos: La no elección del señor Rabbit

cuento corto sobre los celos y la envidia

El granjero Rabbit acaba de mudarse. Con unos huesos doloridos por años de trabajo, desenterrando las mejores zanahorias de la comarca, sabía que había llegado el momento de un merecido y largo descanso.

Aconsejado por el doctor Lion había buscado un pueblecito soleado al sur de la Gran Isla. Ahora ese sería su nuevo hogar donde empezar de cero en una nueva madriguera.

Siempre había oído decir que los habitantes del sur eran muy cálidos y amistosos. Y el señor Rabbit no tenía ningún miedo a hacer nuevos amigos. A su llegada fue recibido por el alcalde Horse, quien le explicó algunas normas de convivencia.

Al acercarse a su nuevo hogar descubrió unas magdalenas de la señora Goose con una invitación a su casa para presentarle a su familia. Y cuando se disponía a desembalar la primera de las cajas tuvo que atender al señor Spider que pretendía apuntarle a su club de lectura.

El señor Rabbit estaba muy contento con tanto agasajo y buen recibimiento, pero pronto las cosas empezaron a ir mal. El pobre conejo notaba como sus nuevos vecinos se enfadaban y peleaban entre ellos, porque todos querían ser los primeros en ganarse su amistad.

Su pequeño buzón recibía decenas de tarjetas de presentación e invitación y a cada paso que intentaba dar en el pueblo era parado por un ciudadano para ser convencido de algo.

La armonía en el pueblo estaba llegando a su fin. Empezaron a surgir envidias y todos se mentían. La sospecha y los celos reinaban en cada esquina. La competición estaba apunto de iniciar una auténtica guerra.

Fue así como, una mañana, el señor Rabbit se encerró durante casi dos días en su casa y no paró de cocinar distintos platos. Al tercer día salió por fin de su madriguera e improvisó un gran banquete en la plaza del pueblo para todos sus vecinos con el fin de demostrar su cariño hacia todos sin enseñar, en ningún caso, sus preferencias.

Y es que, el señor Rabbit sabía perfectamente que la competición por ser siempre el primero puede llegar a crearnos frustración y hacer que aparezcan los fantasmas de la envidia y los celos.