Desprecio de los niños hacia el que destaca, ¿cómo luchar contra la envidia?

Síndrome de Procusto o el rechazo de los niños al que sobresale

Alba Caraballo Folgado

¿Quién no ha sufrido alguna vez la envidia y los celos de un compañero de trabajo?, ¿Quién no ha tenido que enfrentarse al efecto que provoca en esa persona que siente miedo a ser superado? Son situaciones complicadas que pueden llegar a ensombrecer los éxitos o logros personales.

Pues bien, esas emociones que afloran en algunas personas cuando ven que alguien sobresale, no ocurren sólo en el ámbito laboral de los adultos, se dan desde la más tierna infancia. Somos seres emocionales, por lo tanto, los celos y la envidia ya están presentes en el aula o entre los amigos. Es el desprecio de los niños hacia el que destaca o sobresale.

9 formas de reconocer a las personas que desprecian al que destaca 

Sobre el desprecio de los niños hacia el que destaca y la envidia en la infancia

El desprecio de los niños hacia el que destaca también es conocido como síndrome de Procusto y sí, también se da en los adultos de forma bastante extendida. 

Se le denomina así recogiendo un mito griego, el de Procusto, un posadero que vivía en las colinas de Ática y ofrecía alojamiento a los viajeros. Les invitaba a tumbarse en una cama de hierro y una vez allí los amordazaba y ataba, si se salían de la cama o les quedaba corta, les torturaba para ajustarles a ella. Procusto continuó haciendo estos terribles actos hasta que se topó con el héroe Teseo quien le hizo lo mismo que había hecho él, amordazarle, torturarle y matarle. El mito del lecho de Procusto sirve para referirse a aquellos que quieren que todo se ajuste a lo que ellos dicen o piensan.

Hay niños y adultos que se dejan llevar por la envidia de forma constante y reiterada, es uno de los sentimientos más generalizado y, también, uno de los que más daño hace. Ese desprecio de los niños al que sobresale tiene unos síntomas muy claros, así podemos reconocerlos

- Son niños incapaces de reconocer como válidas las ideas de otros.

- Sienten miedo a ser superados ya sea en notas académicas, en capacidades deportivas o en cualquier otra habilidad que se presente. 

- Intentan dejar en evidencia a aquellos niños que destacan, restan importancia a sus méritos e incluso se pueden llegar a burlar de ellos.

- Tienden a juzgar de forma desmesurada a los demás.

- Recelan e incluso critican a aquellos que hacen las cosas mejor que ellos.

- Buscan hasta encontrar el fallo del niño que sobresale para hacerlo grande y ensombrecer así sus logros.

- Tienden a buscar la aceptación del grupo frente al niño que destaca, es decir, intentan que los demás también le menosprecien.

- Aunque intenten ocultarlo, es palpable el enfado que sienten cuando otro niño saca mejores notas o ha recibido felicitaciones por algo.  

- Tienen una baja tolerancia a la frustración.

En definitiva, todas estas características que describo arriba tienen un nexo común: la falta de empatía. De hecho, es muy común que tanto niños como adultos se creen altamente empáticos y, sin embargo, nada más lejos de la realidad. 

Es más, todas estas características pueden hacer de este tipo de niños y adultos Procustos, personas que acaban siendo rechazadas por los demás, porque no queremos rodearnos de personas envidiosas. Pero a mi, me provocan una enorme lástima. Toda esa actitud llena de celos y envidia encierra una gran inseguridad, muchos complejos y un gran sentimiento de inferioridad.

Cómo defenderse del desprecio de los niños hacia el que destaca

Por lo tanto, debemos enseñar a nuestros hijos si han de enfrentarse a otra persona que se deja llevar por la envidia que:

- Han de mirar más allá de lo que dicen o hacen porque en definitiva son personas muy inseguras, son niños que sufren.

- Que nunca intenten ser peores en algo o escondan sus habilidades para no enfrentarse a este tipo de niños.

- Nunca deben esos ataques minar su autoestima, debemos transmitirles seguridad en sí mismos para que no terminen creyendo lo que otros dicen.

- Debemos educar a nuestros hijos en la asertividad, es decir, no caer en la pasividad y dejarse humillar por otros, pero nunca responder con violencia.

- Y, por supuesto, que se rodeen y encuentren amigos que les quieran bien, que se alegren por sus logros y les ayuden en sus fracasos.