Padres que tienen envidia de sus hijos, ¿es normal?

Razones y consecuencias de que un padre esté envidioso de un niño

María José Padilla
María José Padilla Coach educativa

'A tu edad, mis padres no me daban dinero como te damos a ti'; 'Mis padres no me daban permiso para salir, como lo hacemos contigo'; 'Yo solo tenía un par de jerseys y tú no paras de comprarte ropa'; 'Todo el día estás en la calle, yo a tu edad ayudaba a mis padres'... ¿Te suena familiar alguna de estas expresiones? Y es que, toda la frustración, malestar e incluso amargura que pueda haber en esas expresiones, te adelanto que pueden ser causa de que los padres sientan envidia de su hijo o hija.

Cuándo los padres están envidiosos de sus hijos

Padres envidiosos de sus hijos

Ya sé, suena muy fuerte... ¿Un padre puede tener envidia de sus hijos? Quizás podríamos suavizar la palabra, o poner algo más de textura a las palabras, o poner un poco de color rosa a la realidad, pero… se llama envidia.

Y es que, en ocasiones como padres, cargamos sobre nuestra espalda la frustración de no haber podido hacer aquellas cosas que de jóvenes soñábamos, viéndonos obligados a hacer cosas que no queríamos hacer y por ello, acudimos a expresiones como las expuestas, para recibir así la 'bienvenida al mundo de la envidia'.

6 motivos que hacen que los padres tengan envidia

Si los padres tienen envidia de los niños

Envidia: Tristeza o pesar del bien ajeno. Frecuentemente, la envidia suele aparecer en la juventud o adolescencia de los hijos cuando realmente, la relación ya no es tanto de padre-hijo o madre-hija, sino de dos personas adultas.

Pero, ¿cuáles son algunas de las principales razones por las que los padres pueden llegar a sentirse envidiosos de sus hijos?

1. Los niños tienen una vida más fácil de la que tuvimos nosotros
En general, es normal que si has sido un padre o madre que desde muy pronto, en la juventud, tuviste que aportar en casa, ayudar a tus padres o hacerte cargo de la familia, trabajar a una corta edad, desempeñar un rol de padre o madre de tus hermanos u otros familiares, es natural que tiendas a sentir algo de envidia por la vida fácil y ligera que ahora llevan tus hijos.

También hay padres que sienten que las vidas profesionales de sus hijos son fáciles al no tener que dedicarle horas y horas, como ellos han sufrido en su trabajo de toda la vida.

2. Ya no somos todo lo jóvenes que nos gustaría
Igualmente, una madre puede sentir esa envidia con su hija, al observar como el paso del tiempo deteriora su cuerpo mientras que el de su hija adolescente se expone a la frescura de los 20 años. O esa madre que puede sentir envidia de su hija que se acaba de enamorar mientras ella lleva una vida de resentimiento, falta de afecto y cariño, o una vida sin ilusión con su padre.

3. No tenemos el mismo ocio que nuestros hijos
O cuando los padres ven a sus hijos que salen a disfrutar de la vida, un fin de semana, con amigos, actividades diversas… y ellos se quedan en casa, aburridos.

4. Porque el otro tiene una relación más especial con un hijo
O padres que tienen una relación con su hija como especialmente bonita, atenta y cuidada, y la madre siente una constante envidia hacia ella como si fuera su rival y estuvieran compitiendo. O al revés.

5. Los niños tienen un gran habilidad para algo concreto
Acabando con los ejemplos, también es una relación de envidia cuando los hijos tienen rasgos de personalidad que los padres no han sabido desarrollar como: habilidad en los deportes o idiomas, hacer amigos fácilmente o ser un adolescente seguro y decidido mientras el padre o madre es alguien inseguro o desconfiado.

6. La relación de los padres no es la misma
O cuando la madre dedica tiempo y cariño a su bebé recién nacido y el padre se siente apartado de esa relación provocando la envidia hacia su hijo.

Cómo se manifiesta la envidia de los padres

La envidia de los padres hacia sus hijos

Aunque parezca increíble, en todos estos casos hablamos de envidia. ¿Y cómo manifiestan los padres esa envidia? Por lo general, criticándolos, desaprobando injustamente aquello que provoca la envidia o, incluso, dando consejos maliciosos.

Casi todo aquello que ves en tu hijo (o en otra persona) y te molesta, criticas o te gustaría cambiarle, se debe a alguna de estas tres razones:

  • El otro tiene algo que tú tienes, que te desagrada de ti y que hasta ahora no has podido cambiar. Dijéramos que ves tus propios defectos proyectados en el otro.
  • El otro tiene algo que tú no tienes, pero que a ti te gustaría tener, de ahí la posible envidia.
  • El otro activa en ti programas pasados pendientes de sanar. Los hijos pueden conectarnos con situaciones del pasado, no superadas y que nos generan emociones conflictivas.

Para finalizar, no todo va a ser envidia y mala vibración, también queremos recordarte que cuando ves en una persona cosas valiosas, bonitas y de admiración, es porque tú también contienes esas cualidades positivas dentro de ti, aunque todavía no hayas sido capaz de tomar conciencia de ellas y creértelas de ti. Trabaja en ello.

Como siempre nos gusta recordar, la mejor herramienta para romper ese patrón relacionado con la envidia es trabajar en el amor propio, para así dar lo mejor de nosotros. Y, supuesto, si es necesario, asistir a un profesional que ayude a sanar las heridas del pasado para vivir un presente feliz y en amor.

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