13 actividades para trabajar las emociones de los niños desde casa

Propuestas para trabajar los sentimientos infantiles y aprender a reconocerlos, gestionarlos y canalizarlos

Sandra Llorente

Solemos escuchar que conocernos a nosotros mismos es un proceso complejo y largo, que a veces dura toda la vida, porque como adultos no siempre sabemos comprender cuáles son nuestras emociones. Sin embargo, también solemos escuchar que cuánto más nos conozcamos a nosotros y nosotras mismas más paz interior y felicidad experimentaremos.

Ahora pongámonos en el lugar de los más pequeños, si a nosotros nos cuesta comprendernos, imagínate a ellos. Estas 13 actividades que te propongo os permitirán trabajar las emociones de los niños desde casa. ¿Por cuál empiezas?

Propuestas caseras para trabajar las emociones de los niños

emociones de los niños

Nuestros pequeños y pequeñas aún no cuentan con las habilidades sociales que los mayores tenemos, y sin embargo, se enfrentan con valentía a sus sentimientos cada día. Muchas veces, el hecho de no comprenderse a ellos mismos les lleva a sentir mucha frustración y a expresarla de manera que a nosotros nos parece inadecuada.

Las famosas pataletas, por ejemplo, suelen ser momentos de frustración ante la imposibilidad de poder comprender sus propios sentimientos. Estas actividades te pueden ayudar a trabajarlas antes de que estallen.

1. Leer cuentos
Hay cuentos de todo tipo y hay muchos enfocados a comprender las emociones desde una perspectiva infantil. A los niños les ayuda mucho ver reflejadas sus emociones en historias cotidianas que bien podrían ser su vida: cuando no quieren lavarse los dientes, en conflictos con amigos, cuando la cena no les gusta, durante un partido de fútbol. Además, lo bueno de los cuentos y los libros es que pueden trabajar diferentes emociones según la edad.

2. Crear un diccionario de emociones
¿Por qué no creamos juntos un diccionario de emociones? Proponle esta actividad a tu hijo o hija (o hijos) y en un bonito cuaderno escribid cada día una emoción que hayáis sentido y que os parece importante reflejar. Se puede poner solo la palabra o adornarlo con dibujos relacionados con la emoción.

3. Representar un teatro de las emociones
Juntaros toda la familia y por parejas escenificad una emoción. Podéis tener tarjetas con diferentes emociones para que sea más dinámico y divertido. Por ejemplo: alegría, tristeza, enojo, sorpresa, llanto, desasosiego, miedo...

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4. Dibujar emociones
¿Qué emociones conoces? ¡Vamos a dibujarlas! La idea es que los niños desarrollen su creatividad a la vez que exploran mediante el dibujo y la pintura sus propias emociones internas.

5. Jugar al memory de las emociones
Lo puedes comprar o hacerlo tú mismo imprimiendo parejas de caras con diferentes emociones. Pégalas en cartulina y plastifícalas para que el juego dure mucho tiempo y podías jugarlo siempre que os apetezca. Se juega como cualquier memory, es decir, se ponen todas las piezas boca a abajo y por turnos se van destapando de dos en dos. Cuando un jugador consigue destapar dos piezas iguales, se las queda. El que más piezas haya destapado, gana.

6. Realizar una dinámica con música
Lo ideal es trabajar esta actividad en grupo. Debes elegir una lista de canciones (preferiblemente instrumentales) que recuerden a diferentes sensaciones y emociones. El grupo debe caminar a lo largo del espacio y según la música que suene deberá interpretar la emoción que cree que la música refleja mientras sigue caminando. Por ejemplo, si suena una música alegre, caminará alegre; si suena una triste, más triste. Cada quién tiene la libertad de sentir la emoción que considere, ¡no se juzga! Al terminar, se comenta qué han experimentado.

Más actividades para que los niños aprendan a reconocer las emociones

emociones de los niños

Los juegos y actividades para ayudar a trabajar las emociones en los niños son una gran herramienta para su propia inteligencia emocional. Ayudarlos a conocerse a sí mismos, a comprenderse y conocer cómo y cuáles son sus sentimientos es fundamental para su desarrollo personal y social.

Seguimos recopilando un montón de juegos y actividades con los que los más pequeños podrán identificar qué son los sentimientos, qué clases de sentimientos podemos experimentar como seres humanos y cómo comprender los suyos propios. ¡Toma nota!

7. Participar en una mímica de las emociones
Se juega en parejas. Un miembro debe recrear una emoción con mímica, es decir, con gestos y sin hablar. El otro debe repetir en espejo lo que hace el primero. Es un juego muy interesante que ayuda, primero a comprender cómo puede sentirse el otro, pero también a ver cómo los demás nos ven con nuestras emociones.

8. Relajarse para niños
Muchas actividades de relajación para niños (y para adultos) trabajan las emociones. Por ejemplo, aprender a sentirse a uno mismo cuando está calmado, a ver las cosas desde una perspectiva diferente desde la lejanía, sin nervios o enfados, sin gritos o ansiedad... Adquirir el hábito de hacer ejercicios de relajación o incluso meditación desde muy pequeños es una maravillosa herramienta para la vida.

9. Jugar al SOY TÚ
Es un juego muy divertido en el que un jugador deberá disfrazarse y actuar como algún miembro de la familia o de su entorno (por ejemplo, abuelo, mamá, hermana...). Se puede añadir una situación (con tarjetas aleatorias) para que sea más dinámico y divertido.

10. Escuchar lo que hay alrededor
Vamos a estar unos minutos en silencio, paseando por el campo, la calle, el parque o la casa, y vamos a escuchar todo lo que hay alrededor, ¡a ver qué pasa! Esta actividad permite a los niños comprender que el entorno es mucho más que lo inmediato y que también afecta a nuestros sentimientos.

Después de hacerla es bueno comentarla, cuando digan qué han escuchado, se le puede preguntar ¿y eso qué te ha hecho sentir? Por ejemplo, el canto de un pájaro-alegría o el sonido de un coche-molestia.

11. Diseñar un bote de las emociones
En seis botes transparentes vamos a colocar diferentes emociones, de manera que las relacionamos con colores: alegría-amarillo, tristeza-azul, miedo-un color oscuro (negro, gris, borgoña), enfado-rojo, calma-verde, amor-rosa. Se trata de meter en el bote cosas de esos colores, que pueden ser objetos que tengamos por casa o cosas que creemos haciendo manualidades.

La idea es que los niños puedan elegir qué meter en sus botes de emociones. Por ejemplo: corazones rosas en el del amor, en el del miedo se puede meter lana de un color oscuro toda liada de manera que se relacione con la confusión del miedo, hojas verdes en el de la calma...

12. Pintar las emociones
Hay estudios que sugieren algunas técnicas de dibujo cuando se tienen ciertas emociones, lo que ayuda a tranquilizarse en el caso de emociones negativas y potenciarlas en las positivas. Las líneas (verticales, horizontales, diagonales...) para el enojo; los laberintos para recordar cosas y aclarar la mente: los puntos para para concentrarse; las flores de colores cuando sientes cansancio: las espirales si te sientes bloqueado...

13. Dar vida a mi cajita de emociones
Es una actividad maravillosa para los más pequeños y que viene muy bien para ayudar a que se puedan expresar. Necesitas una cajita (que sea bonita y especial, la podéis decorar juntos) y fotos de caras con emociones (adicional se pueden pegar a dados de madera para que sea más dinámico).

El juego comienza con una pregunta al niño.Por ejemplo, cuando tu mamá te compra un dulce, ¿cómo te sientes? Entonces escogerá la cara con la que se sienta reflejado (una cara sonriente y se le dirá que esa es la cara de alegría). Es una actividad que funciona muy bien en el caso de pataletas, cuando aún los niños no saben expresar su el por qué de su frustración.

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