¿Que debemos hacer cuando el niño nos pide un móvil de última generación o ropa de marca?

Cómo evitar la presión social de los compañeros de colegio en los niños

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No es algo nuevo. Recuerdo que cuando tenía unos 10 años, no entré a formar parte del grupo de los más “populares” porque en vez de unas zapatillas marca Puma, me compraron unas Jumas, que aunque pretendían ser iguales, resulta que no lo eran… o por lo menos eso opinaban mis compañeros de clase, que se mofaban cada día de mis zapatillas hasta que las olvidé en el armario para consternación absoluta de mi madre.

Ahora, recibe el nombre de uno de esos anglicismos tan de moda, Brand Bullying, y no se limita solo a la ropa, o al estuche de tres pisos, sino que también se extiende a la tecnología y los videojuegos.

Te contamos qué podemos hacer cuando el niño nos pide el móvil de última generación o ropa de marca por presión social.

En qué consiste el Brand Bullying

Qué debemos hacer cuando el niño nos pide un móvil o ropa de marca

Es el temor de los niños, especialmente los adolescentes, a ser rechazados cuando no llevan el último móvil, no juegan al último juego de la consola, o visten con el atuendo que marcan las tendencias.

Los compañeros someten al niño a burlas o aislamiento, lo que poco a poco va minando su autoestima y llega a ser una auténtico calvario para él.

Esto sucede principalmente porque nos hayamos inmersos en una sociedad brutal de consumo donde los déficit que experimentamos se calman comprando: que me ha dejado mi novio, me compro unos zapatos; que estoy estresada en el trabajo, me compro un móvil de última generación; o incluso, que me he separado de mi pareja y el niño está sufriendo, le regalamos al niño la consola que no podemos permitirnos, y así no nos sentimos tan culpables.

La falta de tiempo con nuestros hijos, de juego, de escucharles, de mimos y abrazos se suelen compensar con regalos, inculcando al niño que el verdadero valor de las cosas son los materiales. No nos puedes tener a nosotros, pero no te quejes que tienes el mejor móvil que existe.

Sin duda, este tipo de comportamiento es fruto de la cultura de los padres. Somos nosotros mismos los que queremos marcar el estatus social al que pertenecemos según la tecnología que nos acompañe o nuestra ropa, aunque éste estatus no sea real. Preferimos atender el aspecto que irradiamos al exterior antes que las verdaderas necesidades primarias. Así, vemos familias con una brecha económica importante pero que visten como auténticas estrellas del Reggaetón.

¿Qué podemos hacer cuando el niño nos pide un móvil de última generación o ropa de marca?

Si creemos que comprarle lo que pide es la solución a todos sus problemas, estamos muy equivocados. Lo único que conseguirás es perpetuar la situación.

Aunque parezca lo contrario nuestros hijos no buscan las cosas materiales, sino nuestra atención, y tiempo. Por eso, si cedemos a la presión de los demás, a parte del descalabro económico que puede hacernos en el bolsillo sin necesidad, estaremos transmitiendo al niño los valores equivocados, además de colocar al niño en un estatus social que no es el suyo, y de buscarle amigos que tienen valores morales que dejan mucho que desear, con lo que el resultado será un foco de problemas en el futuro.

Debemos tener un poco de sentido común, y educar al niño en los valores realmente importantes. Hacerle reflexionar de la poca importancia y volatilidad que tienen las modas, y de que con ello no conseguirá ser más feliz, sino que conseguirás meterle en una espiral de compras infinitas, ya que siempre habrá una cosa nueva que él querrá tener.

No se trata de hacer de nuestros hijos unos “bichos raros” y que no formen parte del grupo, principal preocupación de los adolescentes, sino de tener unas convicciones tan firmes que incluso lleguen a influir en el resto. Se trata de hacerles más autónomos, y con más autoconfianza.

Evidentemente debemos servir de ejemplo y pasar a formar parte de esos padres que ejercen el consumo libre de culpa, dándole importancia a lo que realmente lo tiene: las necesidades más básicas, el tiempo que pasamos con ellos y el amor que les damos.