7 recursos para enseñar a niños de 4 años a gestionar sus emociones

Juegos y actividades de educación emocional para tu hijo o hija de 4 años

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

Cada vez son más los padres y los profesores que saben de la importancia de la educación emocional para los niños de todas las edades. Hablar con ellos sobre cómo se sienten y poner nombres a los distintos estados emocionales es una tarea muy beneficiosa para su presente, pero también para su futuro. Por ello, a continuación te proponemos algunos recursos divertidos con los que podrás enseñar a los niños de 4 años a comprender y gestionar sus emociones.

La educación emocional desde edades tempranas

Enseñar educación emocional a tus hijos de 4 años

Las emociones son parte fundamental en nuestra vida. Cada uno de nosotros las experimentamos de forma individual, influenciados por las experiencias que nos ha tocado vivir, por nuestros aprendizajes, por nuestro carácter y por las diferentes circunstancias en que las experimentemos.

Las emociones desencadenan reacciones fisiológicas y de comportamiento; algunas son innatas, pero otras adquiridas. Es aquí donde se vuelve fundamental nuestro papel como padres al ser responsables de ayudar a nuestros hijos en el proceso de conocerse a sí mismos y expresar sus emociones (conciencia emocional), manejarlas (regulación emocional), y desarrollar habilidades sociales y de resolución de problemas que les ayuden a adaptarse y funcionar adecuadamente en el mundo.

Conforme se produce el desarrollo cognitivo, los niños van tomando mayor conciencia de sus emociones y las de los demás, van teniendo también un mejor manejo del lenguaje y el proceso se vuelve más fácil.

El desarrollo de los niños de 4 años

Qué aprenden los niños con 4 años

Para saber cómo podemos ayudar a los niños de 4 años a gestionar y comprender sus emociones, es importante que sepamos en qué punto del desarrollo se encuentran y qué habilidades han adquirido.

- Al tener un mayor dominio del habla, ya son capaces de describir situaciones y de expresar sentimientos a través del lenguaje.

- Los miedos que pudieron empezar a aparecer alrededor de los dos años, pueden volverse más intensos, a la oscuridad, a los monstruos, a los insectos, etc.; sin embargo, el hecho de que puedan manejar mejor el lenguaje, hace que sea más fácil para ellos expresarlos y para nosotros ayudarles a lidiar con ellos.

- A esta edad saben que determinadas situaciones producen ciertas emociones. Por ejemplo, saben que, si se portan mal, sus padres se enfadarán con ellos y esto les producirá tristeza.

- Son capaces de ocultar sus emociones en determinadas circunstancias. Empiezan a comprender la diferencia entre una emoción real y una emoción fingida. Así, pueden ya en ciertos momentos ocultar deliberadamente determinados sentimientos. Este es un primer paso del control emocional, que se sofisticará con el paso del tiempo.

- La fantasía sigue siendo esencial en los niños de cuatro años; sin embargo, ahora empieza a distinguir entre la realidad y la fantasía.

- Es la etapa del juego asociativo, donde se relacionan con otros niños, comienzan a realizar juegos en grupo, pero aún les cuesta jugar colaborativamente y entender el punto de vista de otros.

Recursos para ayudar en la gestión de emociones a tu hijo

Enseñar a niños de 4 años a gestionar sus emociones

De acuerdo a la etapa en la que se encuentran los niños de 4 años, a continuación te hacemos 7 propuestas con recursos que te ayudarán a enseñar a tu hijo a gestionar sus emociones.

1. ¿Cómo me siento hoy?
Puedes preparar una pizarra o cartulina con varias caritas que expresen distintas emociones, pegarla en la cocina y pedirle a tu hijo en diferentes momentos del día, que te diga con cuál de las emociones se identifica y por qué, pueden participar todos los miembros de la familia; ello enriquecerá la experiencia.

2. Cuentos y películas
Leerle cuentos y mirar películas juntos para analizar las diferentes emociones de los personajes y que los hizo sentirse así, es una muy buena forma de trabajar en el reconocimiento y la gestión de emociones, así como en las habilidades sociales y en la resolución de problemas. Por ejemplo:

  • ¿Cómo crees que se sintió el niño cuando se enojó con su amigo?
  • ¿Qué pudo hacer diferente para que no pasara eso?
  • ¿Crees que estuvo bien al irse sin decirle nada?
  • ¿Tú qué hubieras hecho en su lugar?
  • ¿En qué crees que terminará todo?

3. Teatro de las emociones
Puedes hacer un dado de papel con las diferentes emociones en cada lado: alegría, tristeza, miedo, enojo, etc. Cada participante (tú debes jugar por supuesto) lanzará dos veces los dados y deberá hacer una pequeña representación con juguetes o títeres de una situación donde el protagonista de la obra de teatro se sienta de esa forma.

4. Memoria de emociones
Podemos tomarle muchas fotos a nuestro hijo representando caras acordes a cada emoción, después las imprimimos dos veces, las recortamos y tenemos lista una memoria de emociones. Cada vez que un jugador haga su par, deberá contar en qué momento se ha sentido así. La diversión empieza con las fotos...

5. Lo mejor del día
Cada noche al acostarlo, pídele que te diga tres cosas lindas que le pasaron en el día, y cuéntale tú también las tuyas. Este ejercicio le ayudará a reflexionar en lo vivido ese día, y a enfocarse en lo positivo.

Las emociones de los niños de 4 años

6. Reforzar la autoestima infantil
Tu hijo está en proceso de conocerse a sí mismo y es muy importante que le ayudes a descubrir todo aquello que lo hace especial. Puedes reforzar verbalmente todos aquellos buenos comportamientos y habilidades que tu hijo demuestre y encargarte de hacerlo sentir único. También es importante ayudarle a reconocer cualidades en los demás y alegrarse por ellos cuando han recibido un juguete nuevo, tengan una fiesta, etc.; ya tendrán ellos momentos así.

Estas reflexiones son muy importantes para ayudarles a aumentar su seguridad y a lidiar con comparaciones y sentimientos de envidia.

7. Acompañarle en los miedos
En cuanto al tema de los miedos alienta a tu hijo a hablar de las cosas a las que teme, puedes contarle historias de cuando eras pequeño y le temías a ciertas cosas, podéis hacer dibujos representando a aquello que le da miedo de una forma chistosa para que gradualmente pueda verlo diferente, puedes inventar cuentos con el tema, etc. También puedes regalarle un muñeco 'especial' para dormir que se encargará de lidiar con sus miedos para que él pueda descansar tranquilo.

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Puedes también ponerle una música tranquila con sonidos del bosque o del mar y pedirle que piense que está en el lugar de sus sueños pero que antes de entrar, se imagine que cuelga todos sus miedos en el árbol que está en la entrada, ese árbol es especial y se encargará de hacer que desaparezcan. Después aliéntalo a imaginar cosas lindas, seguro se quedará dormido pronto y empezará a pensar menos en aquello que le causa miedo.

Hay mil formas en que puedes ayudarle a tu hijo a trabajar cada día con sus emociones; estas son solo algunas pautas, pero puedes inventar muchas más. El simple hecho de que te sientes a hablar o a jugar con él, significa un paso maravilloso en esta apasionante tarea.

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