Cuento corto para niños sobre la frustración - Leo y su bicicleta

Un cuento perfecto para niños que empiezan a montar en bicicleta o tienen que enfrentarse a un desafío

En este artículo
  1. Un cuento para niños sobre los desafíos y el valor de la perseverancia
  2. Ejercicios de comprensión lectora para tus hijos sobre el cuento
  3. Más recursos educativos para trabajar la frustración y el enfado
  4. Consejos para enseñar a los niños a perseverar y a no desistir

Todos nos hemos sentido frustrados alguna vez cuando, por más que hemos intentado algo, no hemos conseguido lograrlo. Eso es lo que le ocurre a Leo, el protagonista de este cuento corto. Leo trata de montar en su bicicleta pero se cae constantemente porque no consigue equilibrarse. Con esta historia podemos hablar a los niños sobre qué es la frustración y por qué es normal sentir esta emoción en algunos momentos. También sobre lo importante que es no desistir y luchar por lo que se quiere. Un cuento perfecto para los niños que están aprendiendo a montar en bicicleta.

Un cuento para niños sobre los desafíos y el valor de la perseverancia

Un cuento para niños sobre la frustración

Cuando Leo se cayó de la bicicleta por sexta vez se levantó muy enfadado.

- ¡Ya no lo vuelvo a intentar! - le gritó a su madre que miraba por la ventana, y fue a guardar la bicicleta en el garaje.

- ¿Por qué no dejas que te ayude? ¿Ponemos los ruedines? ¡Apenas lo has intentado!, le dijo su madre.

Pero Leo se negó en redondo. Él no era un niño pequeño, dijo, cruzando los brazos sobre su pecho.

Su madre lo miró sin decir nada; prefirió que estuviera más tranquilo para hablar con el niño.

Al día siguiente, cuando Leo llegó del colegio, aprovechó para hablar con él.

- ¿Sabes cuántas veces intenté hacer estas croquetas que tanto te gustan? - le dijo mientras cocinaba y daba vueltas a la masa dándoles forma.

Leo se acercó y, después de lavarse las manos, empezó a ayudar a su madre a hacerlas, mientras la escuchaba.

- Al principio me salían sosas y deformes; mi madre me enseñó a hacerlas. ¡Con lo bien que te salen a ti! - le dijo, viendo que su hijo las moldeaba con gran facilidad. Y continuó:

- Las personas tenemos habilidades para diferentes cosas, pero si tiras la toalla tan pronto y no dejas que te ayuden, nunca lo lograrás.

- Si quieres aprender a montar en bicicleta tendrás que intentarlo de nuevo - le dijo la madre mirándolo de reojo. Nadie sabe hacerlo cuando nace.

Cuando terminaron de rebozar las croquetas salieron al garaje y sacaron entre los dos la bicicleta al jardín.

- ¡Monta! - le dijo su madre.

Leo subió a la bicicleta y empezó a pedalear, pero al momento se tambaleó y su madre lo tuvo que agarrar para que no cayera al suelo.

- ¡Vamos!, yo te sujetaré por el sillín - le dijo su madre.

Cuando Leo empezó a pedalear se sintió más seguro; esta vez se mantuvo unos cuantos metros derecho.

- ¡Otra vez, Leo! ¡Lo estás haciendo muy bien! - le dijo su madre sonriendo.

Leo volvió a montar en su bicicleta, ahora con un poco más de seguridad y confianza.

Su madre agarró el sillín, como la vez anterior, hasta que Leo cogió estabilidad, después lo soltó sin que el niño se enterara permaneciendo a su lado.

- ¡Qué bien Leo! ¡Ya casi lo tienes! - gritó su madre.

Y el pequeño siguió pedaleando, una y otra vez.

Cuando Leo vio entrar a su padre por la puerta del jardín perdió el equilibrio y se tumbó hacia un lado, pero esta vez supo apoyarse en el pie y no cayó al suelo.

- ¡Campeón! Te he visto desde fuera. ¡Ya sabes montar en bicicleta! - le gritó contento su padre.

Esta vez fue Leo el que se montó sin que nadie le dijera nada y empezó a pedalear.

- ¡Mirad, mirad! - gritó a sus padres, entusiasmado.

Y después de estar un ratito montando en bicicleta, Leo y sus padres entraron a cenar unas ricas croquetas.

Ejercicios de comprensión lectora para tus hijos sobre el cuento

Comprensión lectora sobre el cuento corto para niños

Hemos acompañado este cuento infantil de emociones con algunas actividades creativas y otras de comprensión lectora. Además, te damos otros recursos educativos para que tus hijos aprendan a gestionar la frustración y el enfado.

A continuación te proponemos algunos ejercicios que te ayudarán a evaluar el nivel de compresión lectora de tu hijo o hija. Las siguientes actividades están pensadas para niños de distintas edades, por lo que tendrás que adaptarlas al nivel y conocimientos de tu pequeño. ¡Vamos allá!

- Preguntas de comprensión lectora
Empezamos proponiéndote algunas preguntas relacionada con la historia que acabáis de leer. Si tu hijo o hija duda en alguna de las respuestas, podéis volver a leer el texto.

  • ¿Sabía Leo al principio de la historia montar la bicicleta él solo?
  • ¿Por qué no quería utilizar ruedines o ruedas pequeñas?
  • ¿Qué le contó la madre a Leo sobre las croquetas?
  • ¿Cómo consiguió Leo aprender a conducir una bicicleta?

- Cuestiones para reflexionar sobre este cuento corto
Además de testar las habilidades lectoras de tu hijo o hija, este cuento le ayudará a comprender qué es eso de la frustración. Para ello, te proponemos charlar con él sobre el cuento que habéis leído. Las preguntas que a continuación te proponemos te podrían ayudar a dirigir esta conversación.

  • ¿Cómo crees que se sentía Leo cuando no sabía montar en bicicleta? ¿Enfadado?
  • ¿Qué significa sentirse frustrado?
  • ¿Recuerdas alguna vez en la que te hayas sentido así?
  • ¿Qué crees que le ayudó a Leo a dejar de sentirse frustrado por no poder montar en bicicleta?
  • ¿Es importante que nos ayudemos los unos a los otros, igual que la madre de Leo le ayudó a no caerse de la bicicleta?

- Ilustrar el cuento
Hacer un dibujo sobre la historia que cuenta este relato también es una forma de poner a prueba la atención que ha prestado tu hijo o hija a la lectura. Y es que, si tiene que dibujar un episodio en concreto que ocurre en la historia, debe haber leído con atención el cuento.

- Inventar una historia similar
Para seguir trabajando la emoción de la frustración, puedes animar a tu hijo o hija a que escriba una historia (o que la exprese oralmente, al menos) en la que el protagonista también se sienta frustrado. Este ayudará a los niños a comprender mejor esta emoción, pero también te dará pistas a ti de qué entienden por frustración.

Más recursos educativos para trabajar la frustración y el enfado

Y a continuación os proponemos otros recursos educativos que os será útiles para que los niños aprendan a gestionar el enfado, ira o frustración. PD: Solo si habéis leído el cuento entenderéis por qué también hemos incluido las recetas de croquetas.

Consejos para enseñar a los niños a perseverar y a no desistir

Muchos padres se preguntan cómo enseñar a los hijos a ser perseverantes, es decir, a mantenerse firmes y constantes en sus propósitos, sueños y metas. Si deseas que tu hijo luche siempre por lo que desea superando las dificultades y obstáculos, te sugerimos estos consejos de la escritora y educadora Araceli Vega:

1. Enseña la perseverancia a tu hijo con tu ejemplo
Cuando algo no te salga mal, evita quejarse. Busca la solución y se persistente. Como la mamá del cuento que tuvo que hacer la receta de croquetas muchas veces hasta conseguir la mejor forma para elaborarlas. Enséñale que es con el esfuerzo y la persistencia que se triunfa.

2. Habla con tu hijo acerca de ejemplos de personas perseverantes
Le encantará conocer historia de deportistas, científicos, educadores... que lograron grandes éxitos gracias a que fueron perseverantes y luchadores.

3. No haga las cosas por tu hijo
Los niños necesitan probar, experimentar y equivocarse también para poder luchar por sus metas o sueños. Los padres pueden echarles una mano, pero jamás deben luchar por ellos. Enseña a tus hijos a esforzarse, a encontrar soluciones, respetando su propio tiempo.

4. Aplica la educación positiva
Ser positivo es una mentalidad y una actitud que encaran y aplastan los fracasos. Enseña a los niños a ser positivos, a sacar de las caídas un aprendizaje en lugar de lamentos y desánimos. Enseña a tus hijos a levantarse y a seguir intentando.

5. Ofrece seguridad y confianza a tus hijos
Enseña a tus hijos que aunque ellos fallen, se equivoquen o no consigan realizar lo que quieren, seguirás amándoles y teniendo mucha seguridad y confianza en ellos. Que nosotros NO somos nuestros 'fracasos'. Que lo más importante no es llegar a alcanzar el sueño, pero el camino de lucha y de persistencia que hemos realizado.

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