El sueño de Pascasio. Cuento para que los niños luchen por lo que quieren

Este cuento infantil demuestra que con esfuerzo los sueños se acaban cumpliendo

Marisa Alonso Santamaría

Todos tenemos sueños, y nuestros hijos también. Sin embargo, es común que estos pasen a un segundo plano por la rutina del día a día (colegio, extraescolares, deberes...) Por eso, en Guiainfantil.com te proponemos un cuento infantil para escapar un momento de todo este bullicio y animar a nuestros hijos a que luchen por lo que quieren; a que conquisten sus sueños. No te pierdas este cuento para niños titulado 'El sueño de Pascasio', que te demostrará que con un poquito de esfuerzo, y tras algunas caídas, los sueños se acaban haciendo realidad.

Cuento para que los niños luchen por sus sueños

Cuento para niños que luchan por lo que quieren y sus sueños

¡Quiero volar!—dijo el erizo Pascasio mirando al cielo pensativo; y los pájaros que lo escuchaban se quedaron mirándolo pensativos también; nunca habían pensado que alguien pudiera envidiarles por hacer algo que para ellos era tan natural.

—Si los pájaros vuelan más allá de las nubes, ¿por qué no puedo volar yo?

—Si los pájaros vuelan más allá del arco iris, ¿por qué no puedo volar yo?

—Si los pájaros vuelan más alto que las montañas, ¿por qué no puedo volar yo?

—Si los pájaros sobrevuelan pueblos y ciudades, ¿por qué no puedo volar yo? —repetía incesantemente.

—¡Pero los erizos no vuelan! —le dijeron las palomas intentando que entrara en razón, sin éxito alguno.

—¡Los erizos no vuelan! Pascasio es inteligente, ¿por qué se pone tan tozudo? —dijeron los milanos.

Los pájaros viendo que el erizo deseaba tanto volar hicieron una reunión.

—Pascasio es un buen erizo y siempre que hemos necesitado su ayuda nos la ha prestado de buena gana; debemos ayudarlo a lograr su sueño —dijeron los gorriones; y, en eso, todos estuvieron de acuerdo.

—Podemos agarrarlo entre varios de nosotros y subirlo al cielo —dijeron los vencejos.

—¡Demasiado peligroso! —dijeron las aves rapaces,—¡nos pinchará con sus púas!

Quedaron pensativos pensando qué hacer para ayudar al erizo.

—¡Ya sé!, —dijo de repente un loro — cada uno de nosotros le daremos una pluma y se la pegaremos al cuerpo para que pueda volar.

Y así lo hicieron: gorriones, canarios, jilgueros, petirrojos, herrerillos, cotorras, verderones, milanos y todas las aves del bosque se arrancaron una pluma, y se la dieron al erizo para que se hiciera unas alas y pudiera volar.

Se pegó una por cada púa, y cuando Pascasio más parecía un pájaro, muy extraño, eso sí, que un erizo, se puso muy contento y cogiendo carrerilla se impulsó para alzar el vuelo a la orilla de un barranco.

Catapum, pum, pum, pum, chop, chop... todos lo vieron caer y rodar por la cuesta hasta el río.

—¡Ohhhhhh! —gritaron todos angustiados.

— ¡Solo ha sido un pequeño accidente! —dijo Pascasio, sacudiéndose las hiedras enredadas entre las plumas y las púas empapadas.

Voy a seguir luchando por lo que quiero. ¡Quiero volaaar!

Y de nuevo cogió carrerilla y se lanzó por el barranco.

Catapum, pum, pum, pum, pam, pam, cataplam, chop, chop... de nuevo lo vieron caer rodando hecho una bola.

—¡Ohhhhhh! ¡Ohhhhhh! —gritaron, pensando que se había roto la cabeza. —¡Solo ha sido un pequeño accidente! —dijo Pascasio, recogiendo las plumas que se habían despegado en la caída y flotaban en el río.

—Voy a seguir luchando por lo que quiero. ¡Quiero volaaar!

Todos se echaron las patas a la cabeza cuando vieron a Pascasio corriendo de nuevo hacia el barranco.

El erizo movió las plumas con todas sus fuerzas al iniciar el salto, y luego se quedó quieto y empezó a planear sobre el río.

—¡Ohhhhhh! ¡Ohhhhhhhh!—gritaron todos asombrados cuando lo vieron volar. Se mantuvo unos minutos en el cielo, vapuleado por una ráfaga de aire y, de repente, cayó sobre el río de cabeza.

Catapum, pum, cataplam, chas, chas, chas, chas, chop, chop...

—¡Ohhhhhhhhhh! ¡Ayyyyyyyyy! ¡Ohhhhhhhhhhhhhh! —gritaron, pensando que se había matado.

Pascasio salió del río: empapado, dolorido, sin plumas, con las púas rotas, pero con una gran sonrisa; por fin había logrado su sueño; había volado.

Preguntas de comprensión sobre el cuento

Además de reflexionar sobre el mensaje de este cuento, te animamos a que utilicéis la lectura como un juego divertido para practicar la comprensión lectora. La capacidad para entender lo que se lee es una habilidad que hay que practicar con los niños, ya que es clave para el estudio presente y cuando sea un poco mayor, así como para su vida como adulto.

Para ello, te proponemos algunas preguntas que debes plantear a tus hijos una vez leído este cuento infantil. De esta forma, podrás evaluar si estaban prestando atención mientras disfrutabais de la lectura.

1. ¿Cuál es el sueño del erizo Pascasio?

2. ¿Los pájaros querían ayudarle a cumplir su sueño?

3. ¿Qué hicieron finalmente para que Pascasio pudiera volar?

4. ¿Pascasio pudo volar a la primera o tuvo que hacer varios intentos antes de conseguirlo?

Para terminar, utiliza este cuento como excusa para hablar con tus hijos sobre sus sueños, sobre aquello que desean conseguir. Seguro que te sorprendes al conocerlos. Anímales a cumplirlos... ¡y cumple tú los tuyos!