Los niños también aprenden con sus fracasos

Consejos para que los padres enseñen a sus hijos a aprender de sus errores

Patro Gabaldón. Redactora

El fracaso es la cara fea del éxito, la cruz que nadie desea, lo que puede acabar con nuestra estima, pero fundamental para nuestro aprendizaje, ya que es mucho más difícil aprender de los éxitos que de los fracasos. Por otro lado, también es difícil valorar los éxitos cuando nunca antes hemos fracasado.

Uno de los sentimientos más plenos es el de superación de las dificultades. ¿Cómo se siente un niño cuando por fin recorre un pequeño trayecto en bicicleta sin colocar los pies en el suelo? Esa sonrisa que se asoma en su rostro, esa enorme satisfacción, ese ser un poco más mayor y el logro y recompensa de lo ansiado.

Cómo los niños aprenden de sus fracasos

Niño en bicicleta

El fracaso es parte de la vida ¡quién no ha sufrido algún que otro fracaso, o cientos! La actitud ante el fracaso es fundamental, mirar críticamente los errores cometidos e intentar hacer las cosas son el día a día de un niño.

En ensayo-error en los niños, sin fatigas, es lo que permite a un niño caminar, montar en bicicleta, hablar, leer o escribir. Todavía recuerdo los disgustos que me llevaba cuando, en la liga de baloncesto del colegio, nos ganaba el colegio contrincante, me llevaba un gran sofocón.

Mis padres con paciencia me consolaban, diciéndome la típica frase: 'lo importante es que hagas deporte y disfrutes', pero a mí no me consolaba, casi me enfadaba más todavía, pero después del enojo, intentaba colar la pelota una y otra vez desde la línea de personal para no volver a fallar.

Los padres estamos para allanar y quitar parte de las piedras del camino, pero aún así no siempre podemos socorrerles, y los tropezones están asegurados. Tendremos que acudir a curar la herida, a consolarles y a inspirarles nuevas fuerzas para volver a intentarlo.

Nuestros pequeños precisamente han de aprender ese 'no te derrumbes, inténtalo otra vez, lo estás haciendo bien...', esa palmadita en la espalda que todos necesitamos alguna vez. Si conseguimos esto, sembraremos en ellos una gran virtud: la superación de uno mismo y sus limitaciones, con el que cosecharán grandes éxitos como personas.

3 cosas que pueden aprender los niños de sus errores

¿Quién dijo que con los errores que cometemos no aprendemos nada? Pues está totalmente equivocado. Equivocarse es humano y una oportunidad para aprender y ganar con la experiencia. El error es un fracaso cuando no es aprovechado, cuando no aprendemos con ello. Cuando los niños reconocen sus errores lo que realmente aprenden es:

1 - Que hay que perseverante en el aprendizaje. Nadie consigue atarse los zapatos en una primera vez, o andar en bicicleta en la primera tentativa. Todo requiere tiempo. Se equivoca y sigue. Pide ayuda cuando no se es capaz de hacerlo por si mismos, pero no abandona la lucha.

2 - Que siempre hay cosas nuevas por aprender. Un error siempre es una oportunidad para aprender algo nuevo. Se necesita cometer errores para poder aprender aquello que se está experimentando. Los problemas de matemáticas son un buen ejemplo de esto.

3 - Que la vida puede estar llena de fracasos y decepciones, pero en lugar de centrarte solo en la victoria, tienes que considerar el error como fuente de reflexión para alcanzar el éxito.

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