Combatir los tsunamis emocionales de los niños para que no se rindan nunca

La relación entre el miedo al fracaso y la autoestima infantil

Katia Aránzabal
Katia Aránzabal Psicóloga Infantil  y Juvenil

'A mi hijo le cuesta mucho hacer las cosas', 'siempre dice que no puede', 'se rinde a la primera de cambio', 'dice que todo le sale mal'... Muchas veces los hijos tienen en su mente grabada la idea de que algo les va a salir mal y por ello se frustran o se rinden incluso antes de intentarlo. ¿Qué podemos hacer para enseñar a los niños a no rendirse nunca? ¿por qué es importante que gestionen esos sentimientos? ¿cómo podemos lograr que combatan los tsunamis emocionales que aparecen en su cabeza y que les lleva a pensar que van a fracasar?

Por qué es importante enseñar a los niños a no rendirse nunca

combatir los tsunamis emocionales

Los padres muchas veces nos damos cuenta de que nuestros hijos no están motivados o se rinden con facilidad cuando muestran miedo al fracaso. ¿Cómo podemos ayudarles a que confíen más en sí mismos?

Es esencial trabajar con nuestros hijos desde pequeños su fortaleza interna y resiliencia (la capacidad de una persona para superar circunstancias adversas) para que puedan afrontar todos los retos de la vida de una manera adaptativa y funcional.

Nosotros somos su ejemplo a seguir, si cada vez que no nos sale algo, nos rendimos o abandonamos la tarea, nuestros hijos van a seguir el mismo patrón de actuación; dicho patrón evitativo les produce un alivio inmediato porque evitan contactar con el malestar que supone fallar, sin embargo, a la larga les limita, les produce mucho malestar psico-emocional. Y al final se pierden muchas oportunidades que la vida les ofrece.

Por ello, la acción de rendirse va asociada con la regla del 'no puedo hacerlo', 'no sirvo', 'voy a fracasar'… Se trata de una vía de escape al contactar con una barrera muy común: el miedo al fracaso o al rechazo.

Cómo afecta el miedo al fracaso a la autoestima infantil

enseñar a los niños a no rendirse

Cuando un niño o una niña se rinde, muchas veces es porque le parece difícil o le cuesta y eso le genera inseguridad, mucha frustración, enfado, rabia, vergüenza y malestar… Por todo ello deja de hacerlo, desiste, ya no lo quiere intentar, no se quiere esforzar pues se dice a sí mismo que no lo va a lograr por mucho que haga.

Esto lleva a un regla interna de fracaso que genera mucha inseguridad: empiezan a perder la confianza en ellos mismos y dejan de creer en todo lo que valen, llegando incluso a actuar bajo el control de ciertas etiquetas como 'no sirvo', 'soy tonto', 'no valgo'…. A su vez, empiezan a ver el vaso medio vacío en vez de medio lleno, ya que su foco se centra más en lo negativo que en lo positivo.

Por ello, hay que darles opciones alternativas a las que tienen en mente en ese momento de bloqueo, frustración o enfado para que puedan resolver la situación y seguir hacia delante en vez de rendirse y 'salirse del camino'.

Así puedes enseñar a tus hijos a hacer frente a sus tsunamis emocionales

enseñar a los niños a no rendirse

Por poner un ejemplo, digamos que tu hijo te dice alguna de estas frases: 'No quiero hacer esto porque lo hago mal', 'No sirvo para eso' o 'Para que lo voy a hacer si siempre fallo'. En ese preciso momento, ¿qué podemos hacer nosotros para que cambie de idea y no se rinda?

Para empezar, utilizaremos un contexto motivacional para atraer al momento presente cualidades que tenga, por ejemplo, su ídolo; haremos una equivalencia de su ídolo con las cualidades del niño. También podemos hacer el mismo ejercicio con la profesión que quiere realizar en un futuro. Si te dice que quiere ser científico, le podemos hablar en ese momento de bloqueo de que todos los científicos se topan con cosas que les cuesta, pero explicarle que siguen intentándolo y que, una vez han hallado la solución o resuelto el conflicto, se sienten muy satisfechos y orgullosos de sí mismos.

Lo que hacemos con esto es crear un motor de motivación potente y duradero para que contacte con las cualidades que quiere potenciar y las ponga en marcha y, también, para que en esos momentos de dificultad y de bloqueo actué de una forma más flexible y deje de lado el 'no puedo', 'no me sale', 'qué tonto soy'.

Volviendo al ejemplo de antes, debemos hacerles discriminar que como el chico/a fuerte y valiente que es puede ganar a esos pensamientos y emociones negativas, actuando de una manera alternativa a la suya, o bien actuar bajo control de esos eventos (pensamientos, emociones y sensaciones) y perder. Depende de él. Tiene que decidir por sí mismo.

Les damos la opción de elegir y de empoderarse para que ellos vean que es importante sentirse valiosos y fuertes y combatir esos 'tsunamis' emocionales porque, cuando pase la tormenta, van a sentirse más valientes.

4 sencillas acciones que enseñan a los niños la importancia de no rendirse

frase para no rendirse

Hay otras muchas que podemos hacer por los niños para que cuando les vengan esos momentos de 'tirar la toalla', rendirse o ni siquiera intentarlo, le den la vuelta y el miedo al fracaso o al rechazo salga de la ecuación.

- Les explicaremos que cometer un error no es fracasar, para nada, de los errores también se puede aprender mucho. Un error en verdad debe ser visto como una primera puerta al éxito, además de un método de aprendizaje excelente. El fracaso no está en los errores ni en los intentos, el fracaso en realidad está en el hecho de rendirse, de no persistir y de hablar de forma negativa de uno mismo en lugar de decirnos una y otra que sí podemos, que ese reto lo vamos a superar.

- La comprensión de los padres es clave en el proceso. El miedo al fracaso o al rechazo puede surgir en distintas situaciones. Puede ser a la hora de hacer los deberes en casa, de enfrentarse al examen, en el momento de salir a la pizarra a resolver el problema de matemáticas, en la clase de educación física porque se piensa que no va a poder saltar o correr como los demás... ¡Aquí el papel de los progenitores es clave!

- Debemos ayudar a los hijos a cambiar frases del tipo 'no puedo' por 'inténtalo las veces que te haga falta'. Tenemos que hacerles ver que estamos ahí, que les escuchamos y apoyamos y que pueden hablar con nosotros acerca de cómo se sienten siempre que quieran. Romper estas etiquetas no es fácil y tampoco lo es lograrlo de un día para otro, por eso, mientras más les apoyemos, siempre respetando su espacio personal, más estaremos haciendo por ellos.

- Habla en positivo con y a los niños en cualquier momento del día. Si un niño dice varias veces al cabo del día 'siempre me sale mal' o 'qué bobo soy', se lo terminará por creer y, lo peor, no solo en esos momentos de bloqueo sino en general. Para ello, tenemos que hablar en positivo de los hijos y citar cosas buenas en cualquier momento del día: 'qué bien se te da dibujar', 'estoy orgullosa de cómo has hecho hoy la tarea' o 'me encanta lo bien que haces la letra'. También podemos hacer una lista con todas esas cosas y ponerla en la nevera para que la lean cada vez que quieran.

Acciones como estas harán que los niños comprendan que el miedo al fracaso no es más que un miedo al que no hay que prestar atención.

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