Los 7 trastornos de la atención en los niños más comunes

Cómo saber si mi hijo tiene alguno de estos trastornos de la atención

Estefanía Esteban
Estefanía Esteban Responsable Multimedia

La falta de atención es muy común entre los niños. Sobre todo, entre los más pequeños. Cuando este problema persiste, los padres comienzan a preocuparse, ya que el rendimiento escolar se ve afectado y puede traer como consecuencia un mayor fracaso escolar

Pero la falta de atención puede ser por dos causas muy diferentes: orgánica y psicológica. Dentro de estas dos vertientes, encontramos todos estos trastornos de la atención. Descubre si alguno de ellos afecta a tu hijo. Aquí tienes los 7 trastornos de la atención en los niños que más se repiten.

Los 7 trastornos de la atención más frecuentes en los niños

7 trastornos de la atención en niños más comunes

Estos son los problemas o trastornos de atención más frecuentes en la infancia:

  1. Inatención: Ante un estímulo externo, lo normal es dirigir hacia él toda la atención. Cuando el niño es incapaz de prestar la atención a este estímulo externo, se habla de inatención. Cuando un niño está constantemente 'ensimismado' o centrado en su mundo interior y no responde ante estímulos externos, hay un problema serio de inatención, cuyo origen además puede ser orgánico, e ir acompañado de problemas de percepción sensorial (dificultad para responder ante el estímulo externo a través de los sentidos).
  2. Doble atención: Este trastorno es propio de los niños que 'viven' casi todo el tiempo en su mundo interno, pero salen de vez en cuando al exterior. Ante ciertos estímulos, sí son capaces de prestar atención, aunque la mayor parte del tiempo se dediquen a su mundo interno. 
  3. Distraibilidad: Es la incapacidad para mantener la atención en un punto fijo durante mucho tiempo. El niño se ve 'tentado' constantemente a cambiar el foco de la atención ante otros estímulos secundarios. Es propio de niños con un pensamiento muy rápido, que no son capaces de frenar. Puede ir acompañado de momentos de euforia o por el contrario, de irritabilidad. Si tu hijo es muy distraído, los más probable es que además hable mucho.
  4. Negligencia: En este caso, además de una enorme incapacidad de atención, también se da un problema para percibir el mundo externo o extrapersonal. El niño percibe todo lo que tiene alrededor, pero su cerebro es incapaz de procesar la información. Se debe a una lesión en el cerebro. 
  5. Apatía: La apatía es falta de interés. Y aunque te parezca increíble, a menudo está relacionada con algún problema físico, como la malnutrición, los problemas de sueño o la fatiga. 
  6. Inatención motivacional: Aunque se parezca a la apatía, no es exactamente lo mismo. Aquí lo que se da es un problema de motivación. El niño no se siente motivado (aunque el adulto piense que el estímulo si es lo suficientemente atractivo). 
  7. Fatigabilidad: Como su propio nombre indica, es un problema de atención cuya raíz se encuentra en la fatiga o cansancio. Son niños incapaces de retener mucha información, y está relacionada en muchos casos con niños con muy poco sentido del humor. 

Cómo saber si mi hijo tiene problemas de atención

Aunque pienses que tu hijo es terriblemente despistado y sospechas que pueda tener un problema de atención, también tienes que tener en cuenta su edad. El tiempo de concentración y de atención es muy diferente en niños de 3 años que en niños de 9 años. Pero puedes guiarte por estos 'indicios' de que efectivamente puede haber un trastorno de la atención: 

  • Cuando le mandan una tarea a tu hijo, no presta atención a los detalles y además olvida aspectos esenciales de lo que debe hacer. Por ejemplo, si tiene que copiar el enunciado de la tarea y responderlo, siempre olvida escribir el enunciado. 
  • Incluso en las actividades más divertidas, relacionadas con el juego, le cuesta mantener la atención.
  • No escucha cuando le hablas directamente. Prefiere mirar a otro lugar.
  • Suele olvidar con frecuencia las instrucciones que le das, y no lo hace por desobedecer.
  • No es capaz de organizar sus tareas.
  • Pierde constantemente objetos importantes para hacer sus tareas (un lapicero, la goma de borrar...)
  • Presta más atención a estímulos secundarios que al estímulo importante. 

Fuente: Luis López González (Psicólogo y autor de 'Educar la atención)