Entender cómo funciona el cerebro de los niños para educar con empatía

A menudo, la causa de algunas malas conductas de los niños está en el cerebro

A veces, los niños tienen ciertas conductas que los padres no podemos comprender; hacen ciertas cosas que no conseguimos entender cuál es su origen, objetivo y motivación. Y a veces, la razón la podemos encontrar a nivel cerebral, sin embargo, muchas a veces a los padres se nos escapan estos conocimientos. A fin de cuentas, entender cómo funciona el cerebro de los niños, nos ayudará a comprender sus conductas, empatizar con ellas y educarles mejor.

La importancia de entender cómo funciona el cerebro de los niños

El cerebro infantil para entender mejor a tus hijos

Seguro que os ha pasado más de una y dos veces que vuestros hijos o hijas actúan de una manera descontrolada, así como sin pensar, que no sabéis a qué se debe y que en muchas ocasiones os crispan los nervios.

Bueno, pues para vuestra tranquilidad os informo de que existen dos motivos de origen cerebral, entre otros, que lo justifican y son los siguientes: por un lado a que la corteza prefrontal está en proceso de maduración y aquí os digo que paciencia, pues hay investigaciones que dicen que no termina de madurar hasta los 20 o 25 años de edad. Y por otro lado, a que el niño o la niña ha sido 'secuestrado' por el cerebro más primitivo y conocido también como el cerebro reptiliano.

Puede que todo esto te haya sonado un poco complicado de entender. Pero vamos a ir paso a pasa o para ir entendiéndolo bien.

En mi opinión, hay dos características fundamentales que toda madre y padre así como todo docente deben conocer:

- En primer lugar, es importante saber que nuestro cerebro se desarrolla de atrás hacia adelante. Esto lo que quiere decir es que primero se activan las zonas sensitivas, es decir, todo lo relacionado con los sentidos y la información que nos llega a través de ellos. Después se desarrollan las zonas motoras, es decir, la parte del cerebro encargada de gestionar todas las acciones que tienen que ver con el control de los movimientos voluntarios: caminar, hablar, escribir...

- Y en segundo lugar, es importante saber que nuestro cerebro se desarrolla desde el lado derecho, es decir, primero nuestra parte más emocional, al lado izquierdo, es decir, el pensamiento, la razón y el lenguaje.

Educar mejor a los niños empatizando con su conducta

Así funciona el cerebro de los niños

Paul Maclean, neurocientífico norteamericano con grandes aportaciones al mundo de la neurociencia, decía que es como si en nuestra cabeza convivieran un cocodrilo, un caballo y un ser humano, y que las decisiones fueran tomadas entre los tres. Sin embargo, no siempre se ponen de acuerdo. Y esto lo vamos a unir con su teoría del cerebro triuno (1960), ya que entenderla nos ayudará a comprender y por lo tanto respetar más a nuestros hijos e hijas.

La teoría del cerebro triuno nos dice que nuestro cerebro no es único, sino que está compuesto por tres cerebros, y son los siguientes:

- El cerebro reptiliano - El cocodrilo

Este está compuesto por el cerebelo y nos resulta necesario para el control de actividades motrices, como montar en bicicleta, tocar un instrumento o dibujar. También está compuesto por el tronco encefálico, que es el encargado de transmitir la información sensorial.

Este cerebro es el más antiguo de todos, con más de 400 millones de años y es el encargado de asegurarnos nuestra supervivencia, pero también regula nuestra presión sanguínea, nuestra respiración y nuestra temperatura. Esto quiere decir que ante una situación de peligro, dos personas muy distintas, respondan de la misma manera.

Por lo tanto, si comparamos este cerebro con la metáfora de Maclean, nos referimos al cocodrilo.

Entender el cerebro de los niños

- El cerebro límbico - El caballo

Este es algo más complejo, con algo más de 150 millones de años, y se encuentra justo encima del reptiliano. Este cerebro representa las emociones como la alegría, la tristeza, el asco, el miedo... y acumula también recuerdos de experiencias pasadas. Tiene mucha influencia sobre nuestro comportamiento. Cuando damos un golpe en la mesa, como respuesta a un enfado, el encargado de esta acción fue el cerebro límbico.

Este cerebro estaría representado por el caballo.

- El cerebro neocórtex - El ser humano

Por último, la parte más evolucionada del cerebro y con solo dos o tres millones de años. Su función principal es gestionar las emociones y las capacidades cognitivas como son la concentración, la memoria, elección de la conducta, la autorreflexión, la resolución de problemas, entre otros. De este cerebro sale la lógica y la razón, por lo tanto, nos permite leer, planificar, sumar, entre otros. Este cerebro nos diría si el golpe que dimos antes en la mesa fue el adecuado.

Este correspondería al cerebro humano, siguiendo la metáfora anterior.

Cómo conectar y entender el cerebro de los niños

Cómo conectar con los niños a partir de su cerebro

Además el cerebro está divido en dos partes, los llamados hemisferios cerebrales, conectados entre sí por el llamado cuerpo calloso, que permite el paso de información entre ambos.

- Por un lado tenemos el hemisferio derecho, encargado de los pensamientos como la imaginación y la pintura (es decir, los pensamientos más creativos) o de las reacciones más emocionales o intuitivas.

- Por otro lado está el hemisferio izquierdo, que es el más dominante en la mayoría de las personas, responsable de los aspectos más lógicos del pensamiento como son las habilidades para las matemáticas, para escribir o para hablar.

Sabiendo esto, ¿qué hemisferio conectan antes nuestros hijos? Pues efectivamente el derecho, pues son más emocionales y no tienen desarrollado aún del todo su cerebro humano. Por otro lado, ¿qué cerebro conectamos nosotros antes? Claramente el izquierdo.

Pues bien, os invito a que cuando estéis con vuestros hijos e hijas, conectéis más vuestro hemisferio derecho, saquéis vuestro niño y niña interior, y disfrutéis más del aquí y ahora, aprendiendo de nuestros hijos e hijas.

Cómo evoluciona el cerebro de los bebés

El cerebro de los bebés

Es sorprendente el desarrollo cerebral de bebés y niños, ¿verdad? Por muy pequeños que sean ya tienen en marcha diversas funciones que los conectan con el mundo que les rodea. La interacción con el medio se produce desde edades bien tempranas, incluso en el embarazo cuando el feto reacciona ante un ruido fuerte.

Cuando se trata de estimular el desarrollo de los bebés y niños pequeños, los sonidos del lenguaje son clave ya que activan diferentes áreas del cerebro relacionadas con la coordinación y la producción de movimientos motores.

Por eso es muy importante hablarles incluso antes de que digan su primera palabra. El maravilloso cerebro de tu hijo va guardando toda la información que escucha para después emitirla por sí mismo.

Por eso, además de darles todo el cariño del mundo, debemos estimular su desarrollo a través de la repetición de las rutinas diarias que no solo le darán seguridad, son también un marco que ayuda a estructurar al pensamiento.

La relación entre la lectoescritura y el cerebro de tu hijo

La lectoescritura y el cerebro infantil

Si decir la primera palabra es complejo, ¡imagínate leer una frase! O escribirla. Los adultos estamos tan acostumbrados a la lectura y la escritura que seguro que ya se nos ha olvidado lo mucho que nos esforzamos para hacer bien la letra, para aprender a leer con fluidez y a escribir sin faltas de ortografía.

Cuando el cerebro de los niños esté preparado para comenzar este maravilloso y apasionante desarrollo, los padres, en lugar de presionarles u obligarles a leer o escribir, debemos reforzar mediante el juego y otras actividades lúdicas la motricidad fina con, por ejemplo, las pinzas o las botellas con tapones que se puedan enroscar y desenroscar.

Y, si queremos que el día de mañana sean lectores por placer y no por obligación, debemos esperar a la edad recomendada para enseñarles a leer siguiendo el método y el estilo de aprendizaje adecuados y, por su puesto, siendo su ejemplo.

Cómo afectan las emociones en el aprendizaje de los niños

Las emociones, el cerebro de los niños y su aprendizaje

El cerebro de los niños necesita de motivación, estímulos y emociones para aprender. Si la tarea que tienen ante sí, sea la que sea, es aburrida su esfuerzo e interés no serán los mismos. El aprendizaje debe contemplar la emoción. Y las metodologías tradicionales han de dejar paso a un rediseño de la forma de enseñar en la que prime la curiosidad de los alumnos.

Entre las emociones que los niños van a sentir, también está la vergüenza. Esta es una de las emociones más básicas que pueden sentir y, si bien es desagradable, también es válida. Sin embargo, es un estado emocional que, al igual que ocurre con el enfado, el aburrimiento, la frustración o el miedo, no fomenta el aprendizaje de los niños. Tanto maestros como padres debemos gestionar los estados emocionales que dificultan que el cerebro de los niños aprenda correctamente.

¿Y qué ocurre en concreto cuando sienten miedo? Pues que el aprendizaje desaparece. Ante una situación de temor o peligro se activa el 'cerebro emocional' de los niños que, a su vez, como respuesta a esa sensación, va a desencadenar un sentimiento de ansiedad. La amígdala registra esta información y activará las estructuras encargadas de preparar al organismo para enfrentarse o huir.

[Leer +: El cerebro no aprende cuando le gritamos]

¿Cómo afecta el celular al desarrollo cerebral de los niños?

El uso del celular y el cerebro de los niños

En la actualidad, el uso de las pantallas (celular, tablet...) por parte de los niños es un tema en boca de todos: que si pasan mucho tiempo con las pantallas, que si dejan de hacer otras cosas propias de su edad... También se tiene que analizar desde una perspectiva científica. Los expertos advierten una y otra vez que el uso excesivo de las nuevas tecnologías afecta al desarrollo cerebral de niños y niñas.

No podemos negarles ni eliminar la tecnología cuando llegan a cierta edad, menos aún si sabemos sacarles partido como recurso educativo (por ejemplo, con los vídeocuentos o los audiolibros), pero tampoco dejar que las usen sin límite. De un uso excesivo de las pantallas se deriva un bajo nivel de atención en los niños cuando tienen que concentrarse en otras tareas escolares.

Pero es que además, los celulares y demás dispositivos pueden causar problemas de índole social (no se desarrollan tanto las habilidades sociales) afectivo, educacional y cognitivo. Los niños pasan menos tiempo al aire libre y disfrutan de menos tiempo de calidad con sus padres, incluso tienen más dificultad para concentrarse y obtienen peor puntuación en los exámenes de razonamiento y lenguaje.

[Leer +: Los cuentos ilustrados son mejores que los dibujos animados]

El cerebro de los niños necesita límites - Neuroeducación

Límites para el cerebro de los niños

El cerebro de los niños pequeños no está preparado para obedecer las órdenes, ni tampoco el cerebro de los adolescentes. ¡Eso es una maravillosa noticia! ¿En verdad quieres un hijo obediente que haga caso sin pensar por sí mismo? Para lo que sí se prepara el cerebro humano desde que llegamos a este mundo es para crear y desarrollar nuestro propio criterio, nuestra forma de pensar, de entender el mundo, que es justo lo que necesitamos para poder actuar en consecuencia.

Por eso los niños pequeños tienen rabietas, porque aún no han comprendido el significado de todas las normas de convivencia que tenemos a nivel social. Además de ponernos en el lugar de nuestros hijos, debemos ayudarles a gestionar sus emociones y a recuperar el control que suponen los berrinches. ¡Lo que más necesitan en ese momento es el cariño de mamá y papá!

Por lo tanto, las normas que ponemos en casa y en la escuela, deben ser coherentes y estar bien explicadas. Si el niño sabe qué se espera de él, si ve las normas como una forma de colaboración entre todos, no escuchará quejas sobre su comportamiento, y ya sabes el efecto tan positivo que esto tiene para su autoestima.

Consejos para estimular el cerebro infantil todos los días

Estimulación del cerebro de los niños

La leche materna, además de proteger inmunológicamente al bebé, le ayuda enormemente a su desarrollo cerebral. ¡Es uno de los mejores estímulos que hay con un impacto tremendamente positivo! ¿Qué más podemos hacer para estimular su cerebro según vayan creciendo?

- Elige para tu hijo juguetes estimulantes y manipulativos. Y también cuentos de su gusto que muestren valores y moralejas.

- Fomenta su curiosidad y motivación intrínseca.

- Permite que cometa sus propios errores y celebra sus esfuerzos y logros.

- Brinda tiempo de ocio y juego libre no dirigido al aire libre, así como tiempo de calidad en familia.

- Hazle sentir importante y querido, parte de su grupo.

- Apuesta por las actividades que desarrollen la imaginación y el juego simbólico y limita el uso de las nuevas tecnologías.

- Asegúrate de que duerme y descansa las horas necesarias para su edad.

- Dale abrazos, muchos, cada día ¡cuantos más mejor! Con el afecto no solo se libera dopamina (la hormona del placer) y oxitocina (la hormona del amor), también se fortalece la autoestima y la seguridad.

El desarrollo del cerebro de los adolescentes

Cómo es el cerebro de los adolescentes

¿En verdad la adolescencia es una etapa llena de rebeldía y mal carácter? Todos nuestros hijos pasarán por fases de desafíos o negación, igual que han pasado en mayor o menos medida en su infancia por las rabietas. Pero no quiere decir que su cerebro inevitablemente se vuelva impulsivo a más no poder.

Llegados a la adolescencia, el cerebro continúa madurando y desarrollándose. En esta etapa de cambios, los adolescentes se muestran sensibles. Por eso los padres debemos acompañarles a gestionar sus emociones así como a tener buenos modales, ya sea dar las gracias, colaborar en casa o ayudar a los demás.

Sin embargo y por muy buen ejemplo que les hayamos dado siempre, el cerebro de nuestros hijos adolescentes está lleno de emociones que muchas veces chocan entre sí. Por eso es que muchas veces no sabemos qué hacer para entenderles.

Tienen la necesidad de pertenencia a un grupo. De su independencia, pero a la vez de saber que su familia sigue estando ahí. Tienen la necesidad de ser autónomos, de explorar, de cometer errores, pero a la vez de tener la seguridad de que van a contar con el apoyo de los suyos.

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