6 malas conductas de los niños que los padres NUNCA debemos tolerar

Te contamos qué comportamientos son intolerables y qué consecuencias deben acarrear

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

Los niños desde muy temprana edad se encuentran permanentemente en un proceso de aprendizaje de miles de temas, uno muy importante es el que tiene que ver con los comportamientos que son aceptables y los que no lo son. Una de nuestras tareas más retadoras como padres, consiste justamente, en irles marcando estos límites que ellos continuamente intentarán traspasar. Y es que hay algunas conductas de los niños que los padres no debemos tolerar nunca, por su bien, por el nuestro y por el de la gente que nos rodea.

Cómo actuar ante las malas conductas de los niños

Cómo actuar ante las malas conductas de los niños

En ocasiones algunos padres se muestran un poco más blandos por un mismo comportamiento que quizá antes generó una reprimenda fuerte dependiendo del lugar donde se encuentren o del estado de ánimo que tengan en ese momento, dándoles así a los niños un mensaje confuso. Es importante reaccionar siempre de la misma forma ante los mismos comportamientos si realmente queremos que a ellos les quede claro que no son aceptables bajo ninguna circunstancia.

Normalmente con frecuencia debemos estar marcándoles a nuestros hijos aquellos comportamientos inadecuados de diversas maneras, sin embargo, hay algunas conductas en las que debemos mostrarnos particularmente consistentes y no dejarlas pasar en ninguna circunstancia, ya que pueden convertirse en un verdadero problema para ellos, para nosotros como padres y para quienes les rodean.

Si desde que empiezan a aparecer, nos mostramos firmes y determinamos consecuencias relevantes para ellos relacionadas con lo ocurrido, será mucho más fácil que al ir creciendo las eviten.

Las conductas que no se pueden tolerar

Y, ¿cuáles son esos comportamientos que resultan intolerables? Estas son seis conductas a las que más atentos debemos estar los padres.

1. Tomar cosas que no son suyas
El entender que hay cosas que, aunque puedan gustarles mucho, no les pertenecen y no pueden tomarlas, es indispensable porque tiene que ver con entender lo que es el respeto, la honestidad y la honradez.

Consecuencia
Si encontramos a nuestro hijo con algún objeto que no es suyo debemos, además de hablar con él, pedirle que lo devuelva y asegurarnos de que lo haga. Esto no siempre es fácil, pero es lo correcto y así lo deben entender ellos.

2. Burlarse de aquellos que son diferentes
Es normal que los más pequeños pregunten cuando ven a otro niño distinto a ellos (por alguna discapacidad o por algo en su aspecto físico que llame su atención), pero lo que no es aceptable es que lo señalen, hagan notorio su asombro y sobretodo que se burlen o hagan chistes al respecto. Nuestra labor es ayudarles a entender que al final todos somos iguales y debemos ser respetados y aceptados, desarrollar en ellos la sensibilidad y empatía hacia el otro, entender las diferencias y apreciarlas... Básicamente desarrollar valores que les hagan convertirse en seres humanos de buen corazón.

Consecuencia
En este caso, más que una consecuencia es necesario modelarles desde muy pequeñitos la inclusión y la aceptación de aquellos que son diferentes, haciéndoles ver lo mal que pueden hacer sentir al otro, así como buscar continuamente oportunidades para que convivan de manera natural con gente diferente. Las películas y los cuentos pueden ser una buena forma de trabajar en el tema también.

3. Molestar a otros sin ningún motivo
Obviamente los niños caen continuamente en conflicto con sus pares por muchas razones, cuando desean llamar la atención de un adulto, jugar con el mismo juguete, cuando no están de acuerdo en quién ganó un juego, etc. Sin embargo, si vemos que nuestro hijo molesta o pega a otros niños (o a un niño en particular) sin motivo alguno, es importante cuestionarse que está pasando y actuar de inmediato.

Consecuencia
Si se presenta una situación así en la que estamos seguros de que no hubo motivo, es importante tratar de entender qué motivó esa conducta. Si descubrimos que se trata de una especie de rechazo o agresión sin causas claras es necesario que hablemos con nuestro hijo y tratemos de que descubra qué sucedió, qué le llevó a actuar así, pedirle que escriba una carta de disculpa y asegurarse de que la entregue personalmente al niño agredido.

(Si esta conducta es repetitiva quizá es necesario acudir con un especialista que descubra qué le está llevando a nuestro hijo a tener estos comportamientos agresivos).

4. Excluir
Si observamos o nos reportan en el colegio que nuestro hijo está excluyendo a algún compañero de juegos, es importante frenar la situación lo más pronto posible y empezar a trabajar en desarrollar conciencia, empatía y sensibilidad en él.

Consecuencia
Aquí básicamente se trata de asegurarnos de que después de platicar con nuestro hijo la situación se ha detenido y no se ha vuelto a presentar. Incluso pedirle que ahora sea él quien integre al niño en cuestión y se asegure de que no vuelva a quedar fuera por su culpa.

5. Golpear, romper objetos cuando están enojados o faltar al respeto a sus padres o a alguna figura de autoridad
Para todos los niños (e incluso para nosotros como adultos) es difícil manejar nuestras emociones, pero hay algunos que son muy temperamentales y explosivos, de forma que cuando están enojados gritan, golpean a quien tienen cerca e incluso rompen los objetos generadores de su enojo. Estas conductas no son aceptables y debemos trabajar en ellas tan pronto aparezcan.

Consecuencia
La consecuencia depende de la edad del niño y de la intensidad del evento. Es indispensable esperar a que esté tranquilo para hablar con él y analizar la situación con calma, darle estrategias para manejar el enojo las próximas veces que enfrente una situación igual, tales como tomarse un tiempo fuera, respirar, decir cómo se siente, etc. así como definir una consecuencia relevante para él, como perder algún privilegio que disfrute mucho por un tiempo (hasta que estas situaciones dejen de presentarse).

Para los mayores es posible establecer una forma de restaurar aquello que rompieron destinando una parte de sus ahorros o definiendo alguna labor en casa que les genere un “ingreso simbólico” para cubrir el costo. En cualquier caso, lo importante es que se resalte la gravedad de estas conductas para que las próximas veces sean capaces de autorregularse y tener reacciones menos intensas.

6. Conductas que tienen que ver con su imagen corporal
Con este tipo de comportamientos nos referimos, por ejemplo, a comer con la boca abierta, toser frente a otros sin taparse la boca, chuparse la ropa, meterse las manos continuamente a la nariz, etc. Estas conductas, aunque no buscan hacer daño ni generar malestar en el otro de forma consciente, sí traen consigo rechazo que puede eventualmente convertirse en una situación difícil de sobrellevar. Por ello, es muy importante resolverlo lo más pronto posible.

Consecuencia
Más que una consecuencia, en este caso requerimos un esfuerzo importante primero, para descubrir qué está generando estos comportamientos, ya que puede ser un tema de ansiedad y en ese caso buscar ayuda. De cualquier forma, debemos hacérselo notar de inmediato y hacerlo consciente del impacto negativo que generan estas conductas en los demás, ayudándole a entender por qué y las posibles consecuencias como que seguramente sus compañeros no querrán estar cerca.

Es importante que tengamos claro que muchas de las conductas que nuestros hijos adoptan pueden estar siendo modeladas por nosotros mismos, así que no podremos pedirles que las cambien si no lo hacemos primero nosotros.