14 síntomas de ansiedad en los niños

Cómo detectar un problema de ansiedad en nuestro hijo

Estefanía Esteban

La ansiedad y el estrés no solo lo sufren los adultos. Los niños también pueden vivir episodios de ansiedad como respuesta ante determinadas situaciones que les afecte y descontrole. 

Te explicamos cómo detectarla, cuáles son los principales síntomas de ansiedad en los niños y qué hacer ante un caso de ansiedad infantil.

Los 14 síntomas de la ansiedad en los niños

Síntomas de ansiedad en los niños

La ansiedad es un estado de agitación del ánimo, de perturbación, una angustia que un niño no puede controlar y que termina afectándole al comportamiento. Un niño con ansiedad puede 'encerrarse' en su mundo y negarse a comunicarse o por el contrario, estallar en un torbellino de ira (mediante un berrinche o una conducta agresiva). 

Los niños más imaginativos, los que tienden a exagerar las cosas, los niños que están permanentemente en alerta, a la defensiva y los que tiene problemas para controlar las emociones, son más propensos a sufrir ansiedad. Estos son los síntomas más comunes de la ansiedad en los niños: 

1. Taquicardias, nerviosismo. En pleno ataque de ansiedad, el síntoma principal es la pérdida de ritmo pausado del latido del corazón. Si alguna vez has sufrido un ataque de ansiedad, habrás notado cómo de repente el corazón se 'descontrola' y comienza a latir con demasiada fuerza o con arritmias. Esto asusta mucho al niño, que no sabe por qué le pasa eso, y el miedo no hace más que empeorar la situación. 

2. Dificultad para respirar. Al acelerarse el corazón, al niño le cuesta más mantener la respiración pausada. La respiración también se acelera y se vuelve 'más torpe'. En casos extremos, puede llegar a hiperventilar y sufrir un mareo o un ligero desmayo.

3. Sudoración excesiva. El nerviosismo que desencadena un ataque de ansiedad hace que el cuerpo sude más. ¡Es como una máquina a pleno rendimiento!

4. Mareos. Al tener dificultad para mantener un ritmo sereno de respiración, el cerebro sufre un déficit de oxígeno, lo que puede producir algún mareo y un intenso dolor de cabeza

5. Tensión muscular. Los músculos se agarrotan, se tensan. El cuerpo reacciona ante la ansiedad como si tuviera que enfrentarse a un enemigo. 

6. Dolor de estómago. El estómago es receptor de un buen número de terminaciones nerviosos. El dicho de 'los nervios se agarran al estómago' es bastante acertado. La angustia y la ansiedad afectan directamente al estómago. 

7. Preocupación excesiva. Los niños con ansiedad suelen ser niños muy perfeccionistas y exigentes consigo mismos, que se preocupan en exceso por las cosas más triviales.

8. Problemas de autoestima. Los ataques de ansiedad hacen que el niño piense que le pasa algo extraño y comience a perder autoestima y confianza en sí mismo.

9. Dificultad para concentrarse. El estado de ansiedad no permite concentración. El niño comienza a tener problemas de atención. 

10. Pensamientos negativos. La ansiedad suele llevar al negativismo, también entre los niños. Es una situación de 'defensa' porque piensa que está en peligro, que hay algo que le amenaza.

11. Ataques de hambre. El nerviosismo, el estrés y la angustia llevan a desequilibrar lo sentidos. Junto con la ansiedad, muchas veces aparecen repentinos 'ataques de hambre' y el niño necesita comer de forma convulsiva.

12. Tics nerviosos. Por ejemplo, morderse las uñas o tirarse del pelo. Todos estos tics son expresiones de un estado de nerviosismo desencadenado por la ansiedad.

13. Más sensible. Llora o se enfada por cualquier cosa. Las emociones se descontrolan.

14. Movimientos repetitivos. Similar a los tics nerviosos, el niño que siente angustia puede ejecutar también movimientos repetitivos. 

Para detener la angustia, lo mejor es encontrar el origen que la genera. En pleno ataque de ansiedad, sin embargo, conviene intentar tranquilizar al niño para que vuelva a controlar sus emociones. Puedes utilizar técnicas de relajación pero sobre todo, funcionan muy bien las que tienen que ver con el control de la respiración.