Bañarse con los hijos, ¿sí o no? El debate que enfrenta a los padres

No hay una respuesta correcta o incorrecta, solo distintas formas de entender el desnudo

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

Bañarse con los hijos es un hábito que algunas familias llevan a cabo con mucha naturalidad, mientras que otras ni siquiera se lo plantean. El tema que genera dudas y controversia no tiene que ver por supuesto con el baño en sí, sino con el hecho de si es conveniente que los hijos vean desnudos a sus padres, si genera algún tipo de problema, hasta que edad es conveniente, etc. Por eso, en esta ocasión en Guiainfantil.com hablamos sobre este debate que enfrenta a muchos padres: Bañarse con los niños, ¿sí o no?

Realmente no hay respuestas correctas o incorrectas, aunque sí es esencial que se mantenga un equilibrio entre posturas. Al final se trata de un tema que depende de cada familia en particular, sin embargo, vale la pena tener en cuenta las siguientes consideraciones.

La perspectiva de los padres ante el desnudo

Los baños compartidos entre padres y niños

La primera consideración que debemos tener en cuenta al hablar sobre este tema tiene que ver básicamente con la perspectiva de los padres: si lo ven como algo natural y cómodo o cómo algo inapropiado e incómodo. Es decir, hablamos del nivel de comodidad que cada padre tenga con su propio cuerpo desnudo, es un factor muy importante en esta decisión, ya que de ello dependerá el mensaje que le estarán mandando y la naturalidad con que los mismos niños puedan vivir la situación.

A veces uno de los dos padres no se siente cómodo, y el otro sí; en este caso, es bueno aceptar la decisión de cada uno.

En cualquier caso, para aquellos padres más conservadores el factor a tener en cuenta es no caer en el extremo de reaccionar de forma exagerada si alguna vez sus hijos les llegan a ver sin ropa, para no generar en ellos un mensaje equivocado, un tema prohibido o ideas negativas respecto al cuerpo. Se puede ser discretos sin exagerar.

Hasta qué edad bañarse con los hijos

Por supuesto otra variable muy importante a considerar es la edad de los hijos. Cuando son muy pequeños puede ser mucho más práctico y fácil compartir el baño. A medida que van creciendo, es conveniente escuchar sus preguntas e ir respondiendo a su curiosidad con tranquilidad según su edad.

Las fases de psicodesarrollo de los niños establecida por Freud que nos permite saber mejor como ayudarles a tener un desarrollo evolutivo sano son:

- Fase Oral (0-18 meses)
Se caracteriza por la necesidad del niño de obtener alimento y explorar el mundo que le rodea. Descubre sensaciones a través de la boca: succiona el pecho de su madre, se chupa el dedo, intenta llevarse cualquier objeto a la boca, lo muerde...

- Fase Anal (18-36 meses)
El niño comienza el proceso de controlar esfínteres y de ello obtiene cierta sensación de placer, por lo que comienza a jugar a retener sus heces, expulsarlas, depositarlas en lugares distintos al pañal, tocarlas... Además, comienza a manifestarse la necesidad de explorar su propio cuerpo, por lo que tocará con frecuencia sus órganos genitales.

- Fase Fálica (3-6 años)
Los niños empiezan a sentir curiosidad por los cuerpos ajenos y ciertos procesos relacionados con la sexualidad. Se inicia la exploración sexual como tal. Les gusta tocar a los demás y que los demás les toquen, se muestran desnudos e intentan ver desnudos a los demás, etc. Además, comienzan a plantear preguntas sobre las diferencias entre los órganos genitales masculinos y femeninos, sobre el embarazo, etc.

Esta etapa tiene mucha importancia ya que se empiezan a asumir ciertas nociones y actitudes sexuales a partir de la respuesta de los padres a sus manifestaciones. Por ejemplo, si tienden a tocarse sus genitales delante de la gente, se puede reprimir la conducta de diversas formas, pero si se le transmite que es malo o que es algo sucio, es probable que en el futuro inhiba su sexualidad en este mismo sentido.

- Fase de Latencia (6-12 años)
En esta etapa surgen las nociones de pudor, intimidad, vergüenza, privacidad... Se empiezan a producir una serie de cambios evolutivos que afectan a su propia imagen y que conducen a ciertos conflictos afectivo-sexuales. Los niños tienen que empezar a reconocer y asumir sus propios cambios corporales.

- Fase Genital (adolescencia)
A final de la fase de latencia y ya en la fase genital, aparecen las fantasías sexuales conscientes, la actividad masturbatoria y el interés sexual genital.

Tomando en cuenta esta clasificación, la edad que muchos psicólogos recomiendan para dejar de compartir el baño sería alrededor de los seis años, cuando empieza la fase de latencia y el niño ya ha obtenido la información necesaria para conocer su propio cuerpo.

Por qué sí y por qué no bañarse con los hijos

El momento de dejar el baño compartido

En el caso de los padres que se bañan con hijos mayores de seis años es conveniente tener en cuenta que mientras son pequeños puede ser que el baño se convierta en un momento de juego y relajación muy divertido; sin embargo, a medida que crecen llegará un momento en que pueden empezar a sentirse incómodos y a pedir con palabras o actitudes 'privacidad'.

Muchos padres dan por hecho que, si se bañan con los hijos del mismo sexo, es decir madre con hija o padre con niño, esto no sucederá, sin embargo, tanto las niñas como los niños llegan a una edad en que necesitan mayor privacidad y es necesario brindárselas.

Por otro lado, si los hijos no lo piden es conveniente dejar de hacerlo (especialmente los baños de los padres con hijos del sexo opuesto) cuando empiezan a aparecer los caracteres sexuales secundarios, es decir, cuando aparece el vello púbico o se empiezan a desarrollar los senos en las niñas.

Otro indicador para terminar con los baños compartidos es cuando los padres empiezan a sentirse incómodos porque los hijos empiecen a mostrar un mayor interés en las diferencias anatómicas.

Al final no existe una fórmula establecida, el criterio y la actitud de los padres serán esenciales para definir la forma en que sus hijos reaccionan ante el tema del cuerpo y la privacidad. De su manejo dependerá la naturalidad con que se vean a sí mismos y también la forma en que respetarán su privacidad y la de los otros.