Mi hijo no me escucha cuando le hablo

8 pautas para lograr que tu hijo te escuche

Una de las quejas más constantes y repetidas que hacemos los padres es: "mi hijo no me escucha cuando le hablo". Ya sea que les pidamos que recojan su habitación, que vengan a cenar, que se duchen o que se preparen para ir al colegio, parece que nuestras palabras no les llegan, se quedan perdidas en algún lugar entre nuestra garganta y sus oídos. ¡Es hora de cambiar esto!

Qué hago si mi hijo no me escucha cuando le hablo

Mi hijo no me escucha cuando le hablo, ¿qué hago?

Hay niños con trastorno TDA, TDAH, Asperger o Trastorno oposicionista desafiante a los que les cuesta más que al resto de los niños atender lo que sus padres les dicen o piden. Pero no es un hecho aislado en niños con algún tipo de trastorno, en general, casi todos los niños no escuchan cuando les hablamos. Sin embargo, esto puede cambiar. 

1. Pídeles objetivos alcanzables: recoger los juguetes es una petición fácil de cumplir incluso para los más pequeños si les facilitamos la tarea colocando cestas o cajas, sin embargo, quizás todavía no pueda vestirse solos y necesiten que estés ahí para ir diciéndoles lo que toca o echarles una mano si no logran ponerse bien los calcetines.

2. Háblale directamente: no vale que estemos en la cocina lanzando gritos: "vete a la ducha yaaaaaa". No podemos decir aquello de mi hijo no me escucha si lo que hacemos es gritar desde otra habitación. Hemos de dejar lo que estamos haciendo, ir junto al niño, mirarle a los ojos, ponernos a su altura e intentar que no haya distracciones alrededor, como la televisión o la tablet. Cuando veamos que está escuchando, es entonces cuando hemos de darles las pautas o tareas que ha de realizar.

3. No grites: los gritos constantes bloquean a los niños, si la intención es que nos hagan caso, lo único que lograremos es paralizarles y que no entiendan bien lo que queremos de ellos. ¿Acaso no has visto alguna vez a tu hijo mirándote con cara de interrogante mientras gritabas? Es más eficaz una orden directa, firme pero sin gritos, clara y concisa.

4. No le des varias órdenes a la vez: "venga ponte las zapatillas, vete a hacer los deberes y llévate esos juguetes del salón"... Que nosotros los padres, estemos siempre en constante multitarea, no significa que nuestros hijos puedan hacerlo. Es más eficaz cuando les damos primero una tarea, y esperamos a que la terminen para darle la siguiente. 

5. Escucha a tus hijos: es el tan recurrente ser ejemplo para los niños, es el pilar de la educación, si no les escuchamos a ellos, difícilmente podemos pedirles que lo hagan.

6. Utiliza el sentido del humor: cierto es que no es fácil hacerlo cuando nuestro día a día es tan estresante, pero imposible tampoco. Si pruebas, verás que es mucho más eficaz cuando nuestros hijos no nos escuchan, recurrir a las bromas. Fomenta la atención y la buena disposición de los niños. Por ejemplo: "Juan, las vacas vuelan, los peces pueden vivir fuera del agua, tienes que recoger tu habitación. Sólo una es cierta y tienes que hacerla ahora" o ponernos un par de post it en la camiseta con la tarea escrita en ellos y pasearnos delante suya.

7. Emplear el cariño: cuando recurrimos al "no" constantemente, cuando gritamos sin parar o cuando estamos de mal humor los niños reaccionan peor que si les hablamos con amor, con una sonrisa o les damos una caricia mientras les pedimos algo. La respuesta es muy diferente cuando aplicamos el cariño y no los malos modos.

8. Recurre a las consecuencia educativa: si hemos puesto en práctica todo y nuestro hijo sigue sin hacernos caso, no queda más remedio que recurrir a las consecuencias. Con firmeza le diremos a nuestro hijo que si no deja de saltar sobre el sillón, si no deja tranquila a su hermana o si sigue jugando y no se va a la ducha, no podrá ver los dibujos después, o no tendrá los juguetes para jugar. Han de ser consecuencias razonables, que se cumplan de forma inmediata y, por supuesto, hemos de llevarlos a cabo.