Top 5 de juguetes amados por los niños y odiados por los padres

Responsabiliza a tu hijo de sus juguetes y así será todo más fácil

Virginia Vicente Pascual

¡Nooooo! Acaban de regalar a tu hijo/a por su cumpleaños un juego de construcción enorme, un karaoke, una peluquería con plastilina o mil cuentas para hacer pulseras. ¿Seguro que esos padres no se están vengando de algo? ¡Te contamos cuáles son los juguetes amados por los niños y odiados por los padres

Listado de juguetes amados por los niños, pero odiados por los padres

juguetes amados por los niños y odiados por los padres

Todos hemos sido niños alguna vez y todos hemos querido ese regalo que estaba de moda y que todos los niños de la clase o de la urbanización tenían. Algunas veces teníamos la suerte de que caía en nuestro cumpleaños, pero en otras ocasiones, nuestros padres se negaban. ¿Por qué sería? Ahora que tienes hijos, ya lo entiendes, ¿verdad? 

1. Juguetes interactivos 
Si tus hijos están pensando en tener un amigo interactivo en casa, ¡considéralo! Todavía estás a tiempo de sentarte a convencerles de que no es la mejor idea. Porque, después de que leas las lista de inconvenientes que te hemos preparado, ¡solo desearás tenerlos fuera de tu casa! 

- Hay que hacer un máster para cuidarlos o verse un montón de vídeos de youtube para entender su funcionamiento. Sí, vienen con manual de instrucciones, pero sirve de poco o de nada. 

- Algunos de ellos requieren cuidados extremos que estresan hasta al padre más flemático. ¡Ni cuando nació tu hijo! 

- Si los descuidas, ¡se pueden morir y ya tienes el drama montado en casa! Te perdonan pequeños descuidos, pero tendrás la impresión de que hubieras tenido un hijo más. ¡Bienvenido, ya sois familia numerosa

2. Juguetes con piezas pequeñas
Los juegos que contienen bolas, cuentas o piezas de construcción también son motivo de desesperación paternal. Siempre terminan las piezas por todo el suelo y ¡tú te desgastas pidiendo que por favor lo recojan! Pero hay más pegas que los padres les ponemos a este tipo de regalos: 

- Esos pequeños ladrillitos de plástico de colores parecen inofensivos, ¿verdad? Pues pisar una pieza de Lego provoca un dolor inhumano. Aunque no lo creas, esto tiene su base científica. Las piezas son tan resistentes que toda tu fuerza se concentra en un pequeño punto de contacto, provocando un dolor intenso y punzante en una zona que tiene 200.000 terminaciones nerviosas. ¡Esto es lo que te provoca jurar en arameo!

- Porque siempre faltan piezas para terminar la construcción. ¡Sí, esa pieza que estarás buscando durante horas y aparecerá el día que te cambies de casa!

3. Juguetes que hacen un ruido infernal
Esta categoría es con la que más analgésicos gastarás. ¿Era necesario un micrófono para cantar (mal) sus canciones favoritas en el que además pueden deformar su voz gracias a miles de “divertidos” efectos? Pero esto no es lo peor: 

- ¿De verdad creías que, si les comprabas una flauta, una batería o un piano se iban a convertir en unos virtuosos de la música?

- Darle un instrumento a un niño sin saber lenguaje musical para que lo toque “libremente” es una de las mayores torturas a las que te someterás en tu vida.

4. Plastilina, slime, pinturas de dedos, purpurina o blandiblú
¿En serio? ¿Una heladería de plastilina? Sí, suena molón, pero sabrás lo que es tener plastilina en la alfombra, las cortinas o el sofá de tu casa. ¡A mi hijo hasta le apareció plastilina verde dentro de la oreja y hubo que ir al otorrino a extraérsela con un microscopio!

Son muy fans de hacer slime también, y es que cuanto más se guarree, ¡¡¡más les gusta!!! Pero seamos realistas: 

- Te tirarás horas quitando pegotes de las piezas de plástico que sirven como molde para hacer las formas de plastilina.

- Lo bonito del principio dura una sesión de juego. Después te mezclarán todos los colores y aparecerá una bola informe de un color que mejor no definiremos.

- Pintura en los marcos de las puertas, slime debajo de la cama… y ¿qué me dices de la purpurina? Baratísima y de todos los colores, entrará en tu casa y se esparcirá por todos los tejidos… Y al ser polvillo, será más difícil de limpiar… En fin, a quien se le ocurrió, ¡seguro que no tenía hijos!

5. Drones y objetos voladores
¡Nooooo! ¡Otra vez a casa del vecino! Los drones los carga el diablo. Aparte de ser muy delicados, volarán a lugares insospechados y te tocará ir llamando a los telefonillos con cara de apuro. ¿Te suenan algunas de estas situaciones? 

- Se quedan colgados de árboles y encima de tejados.

- Pueden hacerse daño con sus hélices.

- Duran menos que un caramelo en la puerta del colegio.

- Puede que aterricen en alguna cabeza ajena.

Sí, sí, todos estos juguetes triunfan entre los más pequeños, pero para los padres suponen un verdadero quebradero de cabeza, ¿o no?