Afrontar (sin miedo) la crisis de la pubertad en niños de 9 a 12 años

Consejos para padres de niños en la etapa de la pubertad

Sara Tarrés
Sara Tarrés Psicóloga Infantil

Entre los 9 y 12 años, aproximadamente, los niños y las niñas entran en ese momento de transición entre la niñez y la juventud llamado pubertad. Una fase en la que las hormonas se activan generando toda una serie de cambios en sus cuerpos y forma de ser. Cambios a los que deberán hacer frente provocando un nuevo reajuste al que conocemos como crisis de la pubertad; una crisis que a menudo se da entre los niños de 9 a 12 años.

Por qué se produce la crisis de la pubertad

La crisis de la pubertad en los niños de 9 a 12 años

En esta ocasión nos centramos en este momento tan crucial. Tras haber superado la crisis de los 2 años y sobrevivido a la de los 7, ahora nos toca acompañar a nuestros hijos en este otro gran momento de cambio y transformación. Cambios a los que tanto ellos como nosotros deberemos habituarnos; algo que no es siempre fácil. Aparecen las comparaciones y los complejos, adaptarse a un nuevo cuerpo no es sencillo, como tampoco lo es sentirse mayor cuando aún se es pequeño.

Si en la crisis de los 2 años el desequilibrio se producía por sus nuevas posibilidades de acción, y en la de los 7 por su desarrollo social y del lenguaje, en esta ocasión se une la química del cerebro. Un cerebro que sigue desarrollándose, de forma imparable, creando nuevas posibilidades de comprensión del mundo.

El egocentrismo de los primeros años va dando paso a otro tipo de pensamiento más abstracto y transcendental. Los amigos y las relaciones sociales van adquiriendo mayor importancia aunque aún no tienen tanto peso como lo tendrán en la siguiente etapa, la adolescencia.

Cuáles son las características de esta crisis de los 9 a 12 años

Las características de la crisis de los niños de 9 a 12 añoss

Hablamos sobre la pubertad, esa etapa de la vida del ser humano en la que, gracias a la acción de las hormonas segregadas por una glándula situada en el cerebro - llamada hipófisis- niños y niñas van transformándose para alcanzar la madurez sexual. Una importante etapa de tránsito entre la infancia y la adolescencia en la que se desarrollan los caracteres sexuales secundarios y el cuerpo se prepara para la reproducción.

Las características de esta etapa son fácilmente reconocibles, porque podrás observar que:

  • A nivel físico, el cuerpo, tanto de niñas como de niños, empieza a cambiar. Aparece la primera menstruación en las niñas y sus pechos aumentan ligeramente de tamaño. Los cambios en los niños no son todavía tan evidentes porque suelen producirse algo más tarde, aunque sí observamos que crecen rápido y aumenta su musculatura.
  • Los enfados son menos frecuentes pero cuando lo hacen suelen hacerlo con gran intensidad. A veces son desproporcionados.
  • El estado emocional sigue oscilando, balanceándose entre momentos de gran euforia y felicidad y otros de profundo enfado y malestar.
  • Su aspecto físico se vuelve más importante y temen no gustar a los demás.
  • Critican las reglas y normas de convivencia y frecuentemente luchan para saltárselas.
  • Empiezan a dar signos de autonomía con deseo de separarse de los padres, aunque es más una separación a nivel psicológica que física.
  • Ante las demostraciones de afecto de los padres en público se muestran avergonzados o confusos. Aunque quieren sentirse queridos no les gusta que se lo demostremos en público.

Todo ello, una vez más, sirve para crear su identidad, su 'yo' cada vez más definido aunque aún les queda mucho por aprender y pulir. Por ello necesitan descubrir con sus propias experiencias dónde están sus puntos débiles y hasta dónde son capaces de llegar.

Consejos para padres con niños de 9 a 12 años 'en crisis'

Todas las claves sobre la crisis de la pubertad

Una vez más, los padres somos la clave para que esta etapa sea más llevadera para todos, pero especialmente para nuestros hijos. De modo que, intentemos ser comprensivos y entender que para ellos tampoco es fácil. Esta época les causa mucha confusión y necesitan, más que nunca, unos padres firmes pero respetuosos, tolerantes y sobre todo pacientes.

Bien sabemos que no existen fórmulas mágicas ni recetas secretas para saber cómo actuar ante los constantes retos que supone la educación de nuestros hijos, porque cada niño es único y diferente, al igual que lo son las familias donde conviven. Pero esta serie de pautas pueden ser de utilidad para gestionar esta etapa tan especial en la que las normas y límites serán los encargados, como siempre, de que crezcan con la seguridad que tanto necesitan.

Ayudar a los niños en la edad de la pubertad

1. Proponer normas y límites
De igual modo que hemos venido haciendo hasta ahora debemos insistir en la importancia de mantener una serie de normas de convivencia claras y adaptadas a la edad de nuestros hijos. A pesar de estar haciéndose mayores, todavía no lo son tanto como para poder decidir la gran mayoría de cosas por sí mismos. Sin embargo, vamos a intentar escucharles y consensuar qué pueden o no hacer, dejando muy claro que habrá algunas en las que no cabrá negociación posible.

2. No abandonar los hábitos y rutinas
Igual de importante que las normas de convivencia son los hábitos y las rutinas que deben seguir cultivándose a lo largo de esta etapa para que tengan tiempo para estudiar, divertirse sin olvidar el descanso y la higiene.

3. Fomentar el diálogo
Los niños de esta etapa tienen ya una conversación muy fluida y por tanto podemos mantener con ellos un diálogo muy interesante sobre todos los temas que les preocupen o inquieten. Fomentar el diálogo es el mejor remedio contra el silencio que puede instalarse en ellos dentro de unos años, cuando lleguen a la adolescencia. Pero más allá de esto es también la mejor manera de seguir cultivando la confianza tan necesaria entre padres e hijos.

4. Evitar los sermones
De igual manera que insistimos en la necesidad de establecer normas y límites y fomentar el diálogo, también lo hacemos para que evites sermonear a tus hijos cuando se extralimiten. Porque sabemos bien que los sermones no sirven para nada en esta edad ni en ninguna. Aplica consecuencias naturales y huye de los castigos.

5. Paciencia, comprensión y amor incondicional
Vivir con un preadolescente es vivir en una montaña rusa de emociones y cambios de humor, por lo que conviene armarse de paciencia y comprensión para ofrecerles siempre ese amor incondicional que tanto necesitan aunque ahora les resulte un poco más difícil de aceptar.

Puedes leer más artículos similares a Afrontar (sin miedo) la crisis de la pubertad en niños de 9 a 12 años, en la categoría de Cambios psicológicos en Guiainfantil.com.