El vínculo entre padres e hijos desde bebés hasta la adolescencia

Los niños necesitan sentir el apego seguro de sus padres para crecer con confianza y sin inseguridades

María Luisa Ferrerós
María Luisa Ferrerós Psicóloga infantil

Hay muchos niños que no saben lo que hacen sus padres, si se han pasado el día trabajando, si se sienten felices o si es todo lo contrario. Muchas veces preguntamos a los hijos por los deberes o si se han portado bien, pero nos olvidamos de lo importante que es conectar con ellos, contarles nuestras cosas, abrazarles y brindarles tiempo de calidad. Los niños necesitan sentir ese vínculo entre padres e hijos desde que son bebés y hasta la adolescencia (aunque en esta etapa no quieran hacerlo visible).

El apego seguro entre padres e hijos es la mejor garantía para que los niños tengan una infancia sana. Hablamos de qué es el apego seguro y cómo fomentar un vínculo afectivo con nuestros hijos.

Cómo fomentar un buen vínculo entre padres e hijos

El vínculo entre padres e hijos

Dependencia, inseguridad, miedos en la construcción de su personalidad son algunas de las consecuencias de que los niños no crezcan con un vínculo seguro hacia sus padres. En el apego seguro y positivo con los padres es donde se asienta la personalidad del pequeño. Sabremos que lo estamos haciendo bien, cuando el niño es feliz pero también cuando demanda que estemos a su lado, pero a la vez tiene ratos en los que quiere estar solo.

El contacto piel con piel con el recién nacido es un hilo conductor para dar una primera seguridad que además transmite amor. Pero, no te equivoques, esa muestra de afecto, de cariño, debe prevalecer siempre; es de este modo que no se crearán brechas que nos separen de nuestros hijos.

Mantener el apego desde que son bebés y hasta la adolescencia

Apego seguro desde bebés hasta la adolescencia

El vínculo que hemos creado con los hijos cambia y evoluciona a la par que lo hace el propio niño, pero si lo mantenemos, si lo trabajamos, si le damos la mano y le hacemos ver que seguimos ahí, al niño le dará una sensación de permanencia constante que tanto bien le hace.

Ojo, que no es fácil: el trabajo, el ritmo de vida, las mil y una cosas que hay que hacer nos hacen caer en el error de mandar el mensaje a los niños de que no son lo primero. 'Ahora no, que estoy con el informe', 'voy a hacer la compra', 'tengo que limpiar la cocina'... Sin embargo, frases como 'ahora estoy ocupada, en 5 minutos estoy contigo' o 'te escucho y ahora sigo con el trabajo' son de gran ayuda para hacerles sentir importantes y muy queridos.

Podemos pensar que la adolescencia es una etapa en la que los hijos son independientes, que no quieren saber nada nosotros, ¡nada más lejos de la realidad! No nos lo van a decir igual que cuando eran pequeños, pero nuestros hijos adolescentes siguen necesitando que estemos ahí, que les escuchemos, que les preguntemos cómo están, que hagamos una cena familiar sin móviles a la vista para poder compartir tiempo de calidad.

¿Y qué hay de la dependencia emocional de los niños?

La dependencia emocional de los niños

La dependencia emocional se da cuando se crea una vinculación de apego insegura en la que el niño duda de la implicación de los padres. Por este motivo, está más pendiente de que sus padres le hagan caso que de cualquier otra cosa. Los niños con dependencia emocional se separan de los padres en pocos momentos. Estos tips servirán para trabar en ello.

1. No te vayas, ni siquiera a hacer la compra, sin decírselo. Los padres nos tenemos que despedir antes de irnos o antes de dejar a nuestros hijos en el colegio.

2. Sé comprensiva pero clara cuando le hables: 'voy a salir, pero antes de la cena vuelvo'.

3. En el momento de ir a dormir, los niños lo ven como una separación de sus padres; sé igual de cariñosa que el resto del día, que no tengan la sensación de que quieres que se acuesten ya para estar sola, eso les ayudará a dormir mejor toda la noche.

4. Hazles ver que en tu lista de prioridades tus hijos son lo primero, los pequeños detalles del día a día te ayudarán a conseguirlo. No olvides que los niños necesitan muchos regalos emocionales a lo largo de la semana.

¿Los padres pueden tener dependencia emocional de sus hijos?

Sentir el vínculo seguro entre padres y niños

Hay veces que un hijo es tan deseado que cuando por fin llega, los padres se vuelcan tanto en él que al final aparece lo que se conoce como la dependencia emocional de los padres. El hecho de planificar la vida solo en torno a los niños, de no tener espacio personal para uno mismo, dejar de hacer las aficiones de antes, lo que hace es que los niños lo vean como una carga, más aún cuando llega la adolescencia pues puede suponer un problema: 'si me voy, mi madre se queda sola'.

En ocasiones no es sencillo darse cuenta de esto, pero sí que es cierto que los padres necesitamos tiempo para nosotros, algo que también es un buen ejemplo para los hijos, observar que tenemos intereses y que podemos compartirlos con ellos. ¡Es otra excelente forma de seguir con el vínculo de apego seguro!

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