Por qué nunca debes salir de casa sin despedirte de tu hijo

Nunca te separes de tu hijo sin avisarle ni desaparezcas sin más

Ya sea porque el niño debe comenzar la guardería, porque tienes que ir a hacer algo, o porque simplemente quieres salir de nuevo a cenar con tu pareja sin llevar en tu mochila una docena de pañales y biberones, hay un momento en el que el niño debe asumir que debe separarse de sus padres, y eso siempre resulta un trauma, para ambas partes. Sea como fuere, nunca has de salir de casa sin despedirte de tu hijo te contamos por qué. 

Nunca salgas de casa sin despedirte de tu hijo

  Por qué hay que despedirse del niño al salir de casa

Uno de los primeros dramas que experimentamos, tanto hijos como padres, es la separación de nuestros hijos cuando ha llegado el momento de la incorporación al trabajo, o por cualquier otro motivo que provoque tener que dejar a nuestro niño, del cual no nos hemos separado desde que nació.

En busca de evitar ese difícil momento de separación hay padres que optan por “desaparecer de repente”, salen de casa sin despedirse de su hijo, sin que el niño se de cuenta en un primer momento y así ahorrarse la angustia de verle llorar desconsoladamente, pero esa práctica, que muchas veces nos parece la mejor manera de afrontar la situación, está desaconsejada por los psicólogos totalmente.

Lo mejor, siempre y en cualquier contexto, es despedirse de nuestros hijos aunque eso suponga para nosotros más que un nudo en la garganta y para nuestros hijos una pataleta. Que no escuches llorar al niño no significa que sentirá menos tu alejamiento, sino que además empeorará la situación ya que al notar tu ausencia imprevista puede experimentar una sensación de abandono, angustia y desesperación.

Por qué no debes desaparecer sin decir adiós a tu hijo

Desaparecer puede suponer para el niño un shock con llanto y enfado, seguido de ansiedad por la separación, pero más tarde, al no saber cuándo volverás, ni si te volverás a escapar sin que se de cuenta, vivirá una sensación de inseguridad y se sentirá profundamente confundido. 

Los psicólogos aseguran que estas separaciones “a la francesa” también generan miedo, y cuando regreses se sentirá más apegado a ti por miedo a que le vuelvas a “abandonar”, además de sentimiento de culpa creyendo que ha hecho algo mal, resintiéndose su autoestima.

Si por el contrario optas por despedirte de él y explicarle, por muy pequeño que sea, que volverás en poco tiempo, aunque en un primer momento el niño llore, después podrá comprobar que lo que dijiste es verdad, por lo que se creará un clima de confianza y, poco a poco, irá comprendiendo que siempre vuelves. Además esa confianza será muy importante en un futuro en la relación con tu hijo.

Lo mejor que puedes hacer es:

- Avisarle unos 15 minutos antes de irte.

- Prepárale un plan para cuando tú no estés con él. Por ejemplo: “cuando te quedes con la abuela puedes pedirla que te lea el cuento que prefieras”.

- Dile cuándo regresarás, aunque él no entienda el concepto de tiempo siempre puedes enseñarle un reloj y mostrarle dónde deberán estar las manecillas, y por supuesto, ser puntual.

- Por último, establece una rutina de despedida, corta para que no sufra demasiado, pero que le ayudará a tener un control de la situación.

Piensa que llorar ante vuestra separación es lo más normal del mundo, déjale despedirse de ti, y aprenderá a controlar sus emociones poco a poco.