El síndrome de la madre ausente

Los efectos de la madre ausente en sus hijos

Desde que nacemos el apego es fundamental para el desarrollo emocional del niño. Este vínculo afectivo es el que el niño establece con un número reducido de personas en las que busca proximidad y contacto, siendo un mecanismo innato en el pequeño de búsqueda para sentirse seguro.

Tradicionalmente la figura de apego más fuerte es el de la madre. El vínculo emocional que se da entre la madre y el niño es muy rápido, teniendo lugar inmediatamente después del parto. Esta conexión ha de tomarse como una relación en la que los cuidados que el pequeño recibe durante las primeras etapas por parte de la madre van a propiciar desde un punto de vista emocional adecuado el aprendizaje progresivo de conductas autónomas. Además de la madre, el vínculo afectivo puede darse con el padre, familiares directos, e incluso, con personas próximas al niño como educadores, etc.

Cuando la madre está ausente

Síndrome de la madre ausente en el día a día de los hijos

La existencia de varias figuras de apego propicia un ambiente de adaptación más adecuado para el correcto desarrollo afectivo del niño que la exclusiva relación dual madre-hijo. Así evitaremos problemas por si la madre se “ausenta”. 

Horarios interminables en el trabajo, circunstancias económicas, etc. hacen que sea difícil tener el tiempo suficiente para crear y fortalecer una relación afectiva sana con el pequeño si no es con la ayuda del grupo familiar o cercano. La desaparición de la figura de apego puede tener también un carácter psicológico. Es decir, se pueden estar satisfaciendo las necesidades físicas pero no las emocionales.

El estar tan ocupados con el trabajo, las redes sociales y, en general, con los quehaceres cotidianos hace que los padres y las madres no consigan conectar de verdad con sus hijos. Es decir, se da una relación carente de alimento emocional con la ausencia de atención, tiempo de calidad, aceptación, o palabras de estima por parte de los padres.

Efectos en el niño de la madre ausente

Una relación distante, fría o inaccesible hace que el niño carezca del pilar fundamental para crecer emocionalmente. La ausencia de esta relación puede traer consigo consecuencias importantes en el desarrollo del niño como:

- Sentimiento de rechazo. El niño considera que no recibe lo que necesita por parte de la figura de apego y se siente enfadado, traicionado, defraudado y solo.

- Problemas de nutrición. La manera que tiene de expresar que se siente solo es dejando de comer.

- Problemas de salud. Hay estudios que demuestran que los niños con carencias emocionales se enferman de manera habitual.

- Conductas en el niño de riesgo para llamar la atención.

- Falta de motivación en lo que hace.

- Dependencia afectiva. No ha aprendido las habilidades sociales necesarias para poder solucionar sus problemas.

- Baja autoestima.

- Deficiencia en la comunicación. El niño llora y usa las rabietas continuamente para pedir lo que cree que necesita.

Estos problemas se reflejan en la infancia pero pueden durar hasta la edad adulta. Si ocurre esto y resulta problemático para llevar una vida con normalidad es indispensable que se consulte con especialistas para buscar ayuda.