17 motivos por los que un niño no quiere comer

La actitud de los padres ante la inapetencia de los niños frente a la comida

Meybol Lorena Ramírez

Cuando los niños llegan al año de edad experimentan muchos cambios y uno de ellos sucede en la alimentación. Muchas veces las madres piensan que se trata de necesidad de vitaminas o que necesita ser desparasitado, siendo la inapetencia muchas veces parte del desarrollo del niño. ¿Qué motivos llevan a un niño a no querer comer en las distintas etapas de su infancia y/o adolescencia?

Causas fisiológicas por los que el hambre de un niño desciende

el niño que deja de tener hambre

Una vez que cumplen el año de edad, el hambre tiende a disminuir debido a muchos factores entre los cuales están causas fisiológicas (normal, esperadas para la edad y el desarrollo), entre ellas están:

- Disminución de la velocidad de crecimiento: una vez llegan al año de vida experimentan cambios físicos y nutricionales como lo es la disminución de la velocidad de crecimiento, trayendo como consecuencia  a su vez disminución del apetito, porque serían menos las necesidades energéticas al ralentizar el crecimiento.

- Cambios emocionales y sociales: debido a su desarrollo tienen más interés por explorar y descubrir, empiezan a caminar y se ven más interesados por el medio que les rodea. El juego se vuelve prioritario para ellos; además se distraen, se entretienen y socializan mucho más.

- Selectividad alimentaria: si antes comían todo, ahora se limitan a unos pocos alimentos o rechazan aquellos que anteriormente les gustaba mucho.

Por qué mi hijo no quiere comer

por qué mi hijo no quiere comer

Ahora bien, hay otros factores que deben ser tomados en cuenta cuando se hace más marcada la inapetencia y persiste por mucho tiempo el 'deseo' de no querer comer, siendo importante tomar en cuenta si existe:

1. Hábitos alimenticios no adecuados: consumo de alimentos procesados como galletas, bollería, dulces, bebidas achocolatadas, golosinas, frituras... Todo esto hace que el niño se llene fácilmente (son alimentos altos en calorías), no quiera comer más, pero en ningún caso se está ofreciendo ningún tipo de nutriente (se están desplazando alimentos que sí son realmente nutritivos).

2. Monotonía en la alimentación: la falta de variedad en texturas, preparaciones o combinaciones de alimentos hace que el niño rechace la comida o coma poco.

3. Padres muy exigentes o sobreprotectores: padres que son muy rigurosos con los horarios de las comidas, porciones ofrecidas, cantidades estrictas para comer; asimismo padres que son sobreprotectores o complacientes, que suelen presentar un 'menú a la carta' cuando el niño rechaza alimentos y son totalmente manipulados por los niños a la hora de la comida.

4. Cambios en la rutina: Reinicio laboral de mamá o papá, nacimiento de un hermanito, inicio de la escuela infantil o cambio de escuela, cambio de cuidadores, mudanza de país o de domicilio, fallecimiento de un familiar muy allegado y querido... Todo esto hace que el niño disminuya su apetito de manera parcial o total.

5. El famoso síndrome del plato limpio: padres que si no ven el plato vacío, no son felices, y realmente hay que respetar que el niño coma según el mecanismo hambre-saciedad.

6. Excesiva ingesta de lácteos: la leche y derivados no deben ofrecerse en exceso, debido a que hacen que el niño se llene rápido y no quiera comer otros alimentos; además de ello, si se consume en exceso puede contribuir al riesgo de obesidad, estreñimiento y anemia por falta de hierro.

7. Uso de pantallas electrónicas a la hora de la comida, lo que hace que se entretenga y el niño no perciba cuando tiene hambre, o por el contrario, exige tener pantallas electrónicas para comer.

8. Situaciones familiares particulares: maltrato, padres en conflicto por divorcio.

9. Ausencia de uno de los padres bien sea por fallecimiento reciente o vida fuera del núcleo familiar por distintas razones, por ejemplo, trabajo excesivo, incluso que estén en casa y no suelan pasar tiempo con el.

10. Uso de la fuerza física: obligando al niño a comer, lo que hace el efecto contrario, que el niño rechace de la comida.

11. Enfermedad aguda: gripes o infecciones de cualquier tipo hacen disminuir el apetito y es normal.

12. Bullying: niños que se sienten mal por el desprecio o burla de amigos o compañeros de clase, siendo una de las causas que hay que investigar bien, sobre todo porque por miedo, muchas veces no lo exponen.

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13. Déficit de nutrientes: anemia (que es la causa más común sobre todo en Latinoamérica).

14. Alergia alimentaria, ciertos tipos de alergia alimentaria cursan con falta de apetito del niño.

15. Uso de medicamentos o antibióticos, anticonvulsivantes.

16. Cambios bruscos en la alimentación.

17. Enfermedades crónicas: tumores, enfermedad cancerígena, enfermedades digestivas, endocrinas o neurológicas.

Qué pueden hacer los padres cuando el niño no quiere comer

comer en familia

Es importante determinar si el niño está siendo afectado por situaciones que pueden ser corregidas a tiempo, para evitar repercusiones graves en la salud; sin embargo, es fundamental que el pediatra oriente a los padres hasta qué punto la inapetencia es considerada normal para un niño. En caso de que una de las causas anteriores esté presente, al identificarla y tratarla el apetito mejora.

También es importante tomar en cuenta que en la mayoría de los casos no es necesario el uso de vitaminas para despertar el apetito, eso es un mito, y por supuesto, como has visto, son muchos los aspectos que deben interrogarse para poder determinar qué puede estar ocurriendo.

Como pautas a seguir en casa, desde la Sociedad de Pediatría de Atención Primaria de Extremadura (España), nos dan los siguientes consejos:

- Haz que el momento de sentaros a comer en familia sea algo agradable y apetecible emocionalmente hablando.

- Favorece el hecho de que comáis los mayores con el niño. Recuerda que ellos siempre aprenden por imitación.

- Fija un tiempo (el que tú consideres con un mínimo y un máximo) para estar alrededor de la mesa sin levantarse.

- Establece un menú y, sobre todo, un orden y no varíes. Nada de cambiar el segundo por el primero.

- Enséñale a tu hijo normas de cortesía en la mesa: uso de servilletas, empleo de cada cubierto, cómo sentarse...

- Muéstrale de forma atractiva alimentos nuevos, así le entrarán ganas de probarlos.

- Por último, negocia con antelación una cantidad mínima (sobre todo, de aquellos alimentos rechazados por el niño) e ir ampliando la cantidad poco a poco.

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