Niños permanentemente desganados, apáticos y desmotivados, ¿qué hacer?

¡Ayuda! ¡Mi hijo no muestra interés por nada! ¡Todo le da igual!

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

Normalmente la naturaleza de los niños hace que gran parte del tiempo se muestren curiosos, entusiastas y alegres, especialmente si se trata de sus actividades favoritas. Aún aquellos niños más introvertidos y menos expresivos demuestran su interés y entusiasmo hacia ciertas actividades. Sin embargo, cada vez con más frecuencia llegan a mi consulta padres preocupados porque deben enfrentarse a niños desganados, apáticos y desmotivados. Y es que algunos pequeños no muestran interés en nada y abiertamente expresan que 'todo les da lo mismo'.

Características comunes de los niños desmotivados

Ayudar a los niños desganados, desmotivados y apáticos

Estas son algunas de las características de los niños que atraviesan esta fase de desgano y apatía:

- No muestran interés por realizar ninguna actividad que se les propone.

- No les entusiasma hacer cosas nuevas.

- Se rehusan a tomar decisiones y responden continuamente 'me da igual'.

- No sienten emoción por ningún hobby o pasatiempo.

- Todo lo hacen con desgano, se esfuerzan lo mínimo indispensable (hasta en cosas que antes disfrutaban).

- No tienen iniciativa para realizar cosas por sí mismos.

¿Qué puede estar generando el comportamiento apático?

La primera pregunta que viene a la cabeza de los padres de niños desmotivados trata sobre las causas que están motivando este comportamiento. Estas son algunas de las más frecuentes.

- Un evento detonante o como consecuencia de un tema emocional
El primer paso es descartar que algo serio pueda estar sucediendo y sea la causa de que nuestro hijo muestre una actitud así. Quizá esta situación viene después de una pérdida, y en ese caso forma parte del proceso de duelo que puede presentarse en estos casos.

Si no existe un hecho reciente que explique este comportamiento, debemos platicar con él para asegurarnos de que no está sucediendo algo que le perturbe. También se puede verificar en el colegio que todo marcha adecuadamente y asegurarnos que todo esté bien en los ambientes en que se desenvuelve.

Por otro lado, los niños que atraviesan episodios de depresión, ansiedad, baja autoestima, estrés, etc. pueden caer en patrones similares de comportamiento, aunque la mayoría de las ocasiones vienen acompañados de otras señales.

- Está cansado
Algunos niños llegan a sentirse abrumados por una gran cantidad de actividades extraescolares que en ocasiones responden más a los intereses de los padres que a los suyos. A sus tareas escolares se suman interminables clases y actividades que los agotan y realmente les dejan poco tiempo de ocio. Quizá esta actitud venga como resultado simplemente de cansancio.

- Las metas u objetivos que se les imponen los rebasan
En ocasiones las expectativas de los padres son muy altas y generan que los niños se frustren continuamente o sientan que su esfuerzo no es lo suficientemente valorado. A consecuencia de ello viene la desmotivación y la apatía. 

- Está sobre-estimulado
A veces son demasiados los estímulos: la televisión, los videojuegos, los juguetes, las fiestas, los paseos, las vacaciones, etc. Todo frente a ellos sin que tengan siquiera que desearlo y eso, aunque parezca contradictorio puede hacerlos caer en un 'me da igual'.

- Está desarrollando una visión pesimista de la vida
En ocasiones los niños se vuelven pesimistas, empiezan a centrarse en las malas experiencias y a generalizar. No esperan que sucedan cosas buenas en su día a día, por sencillas que sean. 

Es importante que como padres podamos dimensionar por dónde puede estar surgiendo esta situación y actuar en consecuencia.

El papel de los padres para motivar a los niños apáticos

¿Y qué podemos hacer los padres?

Una vez que conocemos las causas que están provocando esta apatía, es necesario ayudar a los niños a salir de ahí. Aquí encontrarás algunas claves para acompañar a tu hijo.

1. Escúchalo y mantente atento a sus señales
Si crees que tu hijo puede estar sobrecargado con muchas actividades extraescolares (eventos, paseos, campamentos o cualquier cosa que lo aleja de casa) y que puedan estar ocasionando esta respuesta, plática con él, pregúntale cómo se siente, si las está disfrutando o si quiere tomarse un descanso con alguna de ellas. No olvides que lo importante es tomar decisiones con la información que te brinda, aunque eso no necesariamente te complazca.

A veces los niños no logran expresar lo que realmente los rebasa, en ese caso, mantente atento a sus señales, si se niega a ir a alguna actividad o va muy enojado o triste es momento de preguntarse si vale la pena seguir.

Lo importante es en todos los casos es asegurarte que posee tiempo suficiente para jugar o para hacer lo que en realidad desea, incluso si no desea hacer nada. ¡Todos lo necesitamos!

2. Revisa tus y sus expectativas
Valora si las expectativas que le has transmitido a tu hijo sobre su desempeño en el colegio o en cualquier otra actividad son realistas o si estás llevándolo al límite y actúa en consecuencia.

A lo mejor no ha logrado conseguir una medalla en natación y lo estás presionando al punto de que se muestre apático con todo. Permítele disfrutar sus actividades sin presionarlo continuamente y asegúrate de que realmente sea un hobbie de su agrado.

3. No lo sobre-estimules
A veces como papás deseamos con tanta fuerza que nuestros hijos sean felices que exageramos en la cantidad de estímulos y actividades 'divertidas' que ponemos ante ellos. Permítele desear algo antes de tenerlo y si es posible, que se lo gane de alguna manera, eso hará que lo disfrute mucho más. 

4. No decidas por él
No le permitas asumir continuamente una respuesta de 'me da igual', oríllalo suavemente a elegir entre dos o tres opciones de lugares que quiera visitar, actividades que desee realizar el fin de semana, etc. Aunque alguna de ella de vez en cuando sea no hacer nada. Lo importante es que sea su decisión.

5. Enséñale a apreciar las cosas simples
Prueba suavemente con actividades sencillas que puedan entusiasmarle y que salgan de lo que siempre hacen. Pueden caminar y recoger piedras para pintarlas con formas diferentes, contar estrellas, jugar a las canicas, dibujar, inventar juegos divertidos, jugar con almohadas, etc.

6. Ayúdalo a ver las cosas positivamente
Si notas que tu hijo está desarrollando una visión pesimista de las cosas, ayúdalo a ver siempre el lado positivo de cualquier situación sin abrumarlo. Si lo haces bien, en poco tiempo le ayudarás a esperar cosas buenas y por consecuencia a mostrarse más animado y entusiasta.

7. Acude con un profesional
Si has detectado que el problema es consecuencia de un evento fuerte o parte de algo que podría ser más serio como ansiedad, depresión o temas de baja autoestima y seguridad, es importante acudir con un profesional que pueda ayudarte a dimensionar el problema, probablemente trabajar directamente con tu hijo y brindarles estrategias como padres para ayudarlo a superar esta etapa.