Niños desmotivados

Cuando el niño pierde la motivación, ¿qué hacer?

La motivación es el combustible que hace que nuestra mente se ponga en marcha y llevemos a cabo unas conductas u otras. Pasamos a la acción gracias a que sentimos una motivación que nos impulsa a ello. Si no tuviéramos motivación permaneceríamos estáticos y no interactuaríamos con nuestro ambiente. 

Pensar en niños es sinónimo de energía, vitalidad, curiosidad, diversión y juego. Si observamos apatía o desmotivación en los niños quiere decir que algo no va bien. ¿Qué hacer ante los niños desmotivados?

Niños desmotivados y apáticos

Niños desmotivados que pierden el interés por todo

Los niños, por instinto natural, nacen motivados por aprender, explorar y descubrir el mundo que les rodea. Si un niño no tiene motivación por explorar e interactuar con su entorno debemos ponernos manos a la obra para averiguar qué sucede. 

Muchos padres buscan ayuda psicológica para poner freno a la desmotivación de sus hijos. Es común escuchar en consulta expresiones tales como: “lo veo muy desmotivado, ¿cómo puedo ayudarle?”, “le da todo exactamente igual”, “ni siquiera le importa recibir castigos, no funcionan”, “lo he intentado todo y no muestra interés por hacer nada”, etc. 

Cuando los padres observan que el niño muestra falta de energía y de interés, por todas o la gran mayoría de cosas de su vida diaria, se sienten normalmente preocupados y abrumados por no saber cómo ayudar al niño a estar motivado. Y, con frecuencia les resulta difícil mantener la calma. Lo que normalmente ocurre es que ante la desmotivación del niño los padres se alarman y utilizan estrategias ineficaces para resolver tal situación. 

¿Cómo detectar que un niño está desmotivado?

- El niño desmotvado no tiene interés por realizar ninguna actividad de las se le propone.

- No se muestra receptivo a hacer cosas nuevas.

- No siente pasión por ningún hobby o actividad de ocio.

- Se muestra apático, con falta de energía.

- Parece ser un niño vago o perezoso.

- No tiene iniciativa para realizar tareas por sí mismo, solo lleva a cabo las tareas que se le exigen.

- Parece no disfrutar con lo que hace y muestra continuamente una actitud de desgana.

- No siente ilusión ni muestra especial atención a lo que sucede en su entorno.

- El esfuerzo o las ganas de hacer las cosas bien hechas brillan por su ausencia. Todo lo hace rápido como si simplemente quisiera “salir del paso”. 

No debemos preocuparnos. La desmotivación en los niños es algo normal siempre y cuando no se alargue en el tiempo. Los adultos también pasamos por momentos en nuestra vida en los que no nos sentimos motivados con lo que hacemos o con la vida que llevamos. Es imposible estar siempre motivado al 100% por lo que uno hace. 

A los niños les sucede exactamente lo mismo. Es posible que no se encuentren satisfechos constantemente con las actividades que realizan o con las cosas que suceden en su entorno. Sin embargo, si el niño se muestra durante mucho tiempo desmotivado, con falta de energía y de interés, es recomendable pedir ayuda psicológica para que un profesional valore psicológicamente al niño y descarte la existencia de otros problemas. 

Niños desmotivados, ¿por qué se desmotivan?

- Sienten que nos son entendidos por las personas de su entorno.

- No reciben la atención que necesitan por parte de sus padres o figuras de apego.

- No encuentran sentido a las cosas que hacen durante el día.

- No realizan las cosas que ellos quieren sino las que su entorno le impone.

- No tienen claro que espera su entorno de ellos.

- Las metas u objetivos que las personas de su entorno les fijan son poco realistas o muy difíciles de alcanzar y esto les genera frustración.

- No sienten que su esfuerzo sea valorado o reforzado.

- Tienen algún otro problema psicológico que les impide mostrarse motivado (inseguridad, baja autoestima, ansiedad, situación estresante, episodio depresivo, etc.).

- Se desenvuelven en un ambiente en el que hay una estimulación muy pobre o no adaptada a sus necesidades.

- En casa hay un gran nivel de exigencia, las normas son muy rígidas y el estilo de crianza es autoritario. 

No obstante, como padres es recomendable que nos planteemos algunas cuestiones tales como: ¿Qué puede haber pasado para que mi hijo se encuentre desmotivado y con falta de interés? ¿Es posible que esté pasando un mal momento? ¿Le ha podido afectar algo de lo que ha pasado últimamente? ¿En su vida, todo está bien?